El castillo de CagliostroRupan sansei: Kariosutoro no shiro (1979)
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki y Tadashi Yamazaki (manga de Monkey Punch)
Producción: Toho Studies, Tokyo Movie Shinsha
Animación, aventuras.

Lupin y Jigen han saqueado un casino pero mientras huyen de la policía, Lupin advierte que el dinero es obra del famoso falsificador Goat Bills que se cuenta que está relacionado con el Ducado de Cagliostro. Deciden pues resolver el misterio y se dirigen a la aventura. Esta vez, sin embargo, lo que robará Lupin es el corazón de la bella Clarisse.

El manga de Monkey Punch que protagonizaba el mujeriego y excesivo nieto del personaje literario de Maurice LeBlanc, Arsène Lupin –en contraste, un perfecto caballero y ladrón de guante blanco– fue un completo éxito durante los 60-70.  Tanto, que el estudio Tokyo Movie Shinsha lo convirtió en una serie animada para la televisión en 1971 y en España lo pudimos ver en Telecinco a partir de 1991. Pero, en los cinco meses que Hayao Miyazaki tuvo para hacer la película, no sólo suavizó el trazo de los personajes y los hizo más jóvenes y más románticos, sino que los hizo suyos de principio a fin y, aunque no tuvo una buena recepción entre los fans del manga, con el tiempo ha sido reconocida como la mejor película de la saga.

Miyazaki retoma el guiño de Monkey Punch a LeBlanc y se inspira en su novela Arsène Lupin: La Comtesse de Cagliostro de la que toma al personaje principal femenino Clarisse. Pero Clarisse no es simplemente la Clarisse de LeBlanc, Miyazaki utilizará la descripción de la Nausicaä de La Odisea de Homero de Bernard Evslin en su libro Gods, Demigods & Demons: An Encyclopedia of Greek Mythology para recrear la escena en la que Clarisse cuida de un Lupin malherido y así formar la psicología del personaje y, de paso retendrá la idea de Nausicaä para su manga y su próxima película. Pero Miyazaki no sólo deja su marca personal en la personalidad de Clarisse, también vemos a un Lupin y a una Fujiko diferentes de los descritos por Monkey Punch. El Lupin de Miyazaki deja su personalidad lujuriosa y egoísta a un lado para salvar por amor a Clarisse y el director comienza así una filmografía que pretende ser un canto a la esperanza; esperanza de libertad, esperanza de cambio y esperanza de redención. Pero de igual manera que Clarisse es la oportunidad de redención de Lupin, Lupin es la oportunidad de cambio de Clarisse. Y así, vemos como una Clarisse inocente y pura es capaz de madurar durante la película y de aceptar responsabilidades y riesgos. Miyazaki desarrollará más tarde esta idea de madurez e independencia en Nausicaä del Valle del Viento (1984) y Nicky, la aprendiza de bruja (1989). En el caso de Fujiko su personaje, menos traicionero y sexual que el original, se contrapone a Clarisse porque demuestra que ella sí tiene las habilidades para vivir en el mundo en el que vive Lupin y, de paso, le recuerda a este que él ya no es el chico ingenuo que solía ser cuando conoció a Clarisse por primera vez y que ese ya no es su mundo. Miyazaki se inspirará en esta relación entre Fujiko y Lupin y explorará más el tema de la relación entre una mujer experimentada y sofisticada y un chico ingenuo en Porco Rosso (1992).

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Observamos también en esta película como introduce dos elementos que acompañarán a Miyazaki en el resto de su filmografía. El primer elemento son los aviones, como el hidroavión de Cagliostro que roban Lupin y el detective Zenigata; y el segundo elemento es el paisaje de una Europa idílica. Durante todo el film, vemos unas escenas realmente bucólicas, acordes con el tesoro romano que esconden y, que contrastan con las vertiginosas escenas de acción. Y, hablando de escenas de acción, hay dos que merecen una mención especial. En primer lugar, la escena de la persecución inicial por las montañas para alcanzar a Clarisse y salvarla de los secuaces de Cagliostro, la que dicen hizo las delicias de Spielberg. Y la segunda es la escena de lucha en el reloj que más tarde Disney homenajeará en El gran ratón detective (1986); un reloj que marca el final del tiempo del malvado duque pero a la vez un renacer de Clarisse y del Ducado de Cagliostro.

También el final del filme es una versión particular de Miyazaki. La convicción de Clarisse de que volverá a ver a Lupin algún día nos traslada otra vez a la novela de LeBlanc donde Arsène Lupin que oscila entre el amor por Clarisse y la pasión que siente por Joséphine –encarnada por Fujiko en el anime–, finalmente se casa con Clarisse. Este será el primer mensaje de esperanza de la filmografía de Miyazaki: la esperanza de que podemos cambiar y convertirnos en mejores personas.

Bibliografía
FRETWELL, Robert. “Souring Above Civilisation: Social Dissent in the Films of Hayao Miyazaki”. En: Agora: Student Submitted Research in Philosophy. UWE Philosophy Student’s Society, vol. II, 2012-2013, pp. 53-60.
McCarthy, Helen. Hayao Miyazaki: master of Japanese animation: films, themes, artistry. Berkeley: Stone Bridge, 2008.
MONTERO, Laura. El mundo invisible de Hayao Miyazaki. Palma de Mallorca: Dolmen Editorial, 2012.

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Redacción: Sabrina Vaquerizo (@svaquerizo)

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