Nota: Esta es una reescritura y completa actualización del artículo original escrito en Febrero de 2006.

El término Kaiju Eiga se utiliza para definir las “películas (eiga) de monstruos (kaiju)” japonesas. Este término tan general sufre algunas variaciones, surgiendo entonces acepciones paralelas tales como Daikaiju Eiga o “cine de monstruos gigantes” o Uchu Daikaiju Eiga o “cine de monstruos gigantes venidos del espacio”.

Este género cinematográfico tiene una fecha de nacimiento y unos padres muy concretos. La fecha es 1954 y los padres fueron el productor Tomoyuki Tanaka, el creador de efectos especiales Eiji Tsuburaya y el director Ishiro Honda. El recién nacido se llamó Gojira (Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo, Ishiro Honda, 1954) y fue el primer exponente del Kaiju Eiga propiamente dicho.

El nacimiento de un género

La idea de Godzilla surgió de la cabeza del productor de la Toho Tomoyuki Tanaka, quien tuvo la visión de un monstruo prehistórico surgido de las profundidades del océano por la devastadora acción nuclear, según dice la leyenda motivada por unas copas de más durante un vuelo en avión sobre el pacífico. Dejando de lado los rumores esta claro que la influencia de Tanaka era sin duda el éxito de películas de monstruos precedentes como la excepcional “King Kong” (Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack, 1933), que revoluciono el panorama de aquella década y que estaba animada magistralmente mediante el stop-motion de Willis H. O’Brien. Esta cinta incluso tendría una versión japonesa en “King Kong Appears in Edo” (Sôya Kumagai, 1938). También el éxito que en 1953 obtendría la cinta de Eugène LouriéThe Beast from 20,000 Fathoms”, conocida en España como “El Monstruo de Tiempos Remotos”, y que esta vez contaría con la magistral mano de Ray Harryhausen como animador, sería un punto a tener en cuenta. El mismo Lourié haría una nueva incursión al mas puro estilo Godzillesco con su cinta de 1961 “Gorgo”.

Una vez tenida la idea, Tanaka contacto con Eiji Tsuburaya, experto en efectos visuales que estaba a sueldo de la compañía por aquel entonces, para ir dando forma al proyecto. Entonces se unió el director Ishiro Honda, otro hombre de la casa, quien ya había colaborado activamente con Tanaka y Tsuburaya en proyectos anteriores como “Eagle of the Pacific” (Taiheiyo no washi, 1953). Podíamos nombrar también como personaje importante al mítico compositor Akira Ifukube, que puso música a la cinta y creo efectos sonoros como el mítico rugido de Godzilla. Todo este elenco dio como resultado a Godzilla y al Kaiju Eiga.

Una visión simbólica de Godzilla

Godzilla 1954 se aleja de la simple película de monstruos para cargarse de un simbolismo que fue el motivo principal de su éxito, y la nota que la alejaba de sus predecesoras americanas. Gran parte de esto fue debido a Ishiro Honda, que había vivido en su piel los horrores de la guerra, ya que estuvo en primera línea de batalla y fue encarcelado durante más de 1 año en un campo de prisioneros, y esto se dejó notar de una manera determinante.

Godzilla es un monstruo surgido de las profundidades del pacifico por la devastadora acción de las bombas atómicas lanzadas por los EEUU contra Japón. Este monstruo se convierte entonces en una personificación clara de las atrocidades de la destrucción atómica, y la cinta adquiere una crítica férrea contra las bombas de Hiroshima y Nagasaki y un simbolismo de la fuerza destructora de Japón, un monstruo que no puede ser detenido, contra el que no hay salida posible. Pero por si fuera poco, y según reconocería el propio Tanaka, Godzilla también es victima de la situación, el no es así ni pretende ser lo que es, ha sido trasformado por la misma devastación nuclear que ahora representa y provoca. Godzilla es una nueva victima de la barbarie atómica.

Por otra parte el drama humano, encarnado no solo por la destrucción de las ciudades o las explicitas imágenes que nos recuerdan en muchas ocasiones las vistas después del lanzamiento de las bombas de Hiroshima, sino también por el terrible conflicto interno del Doctor Serizawa –encarnado magistralmente por Akihiko Hirata y que no puede vivir consigo mismo debido al hecho de haber creado un arma superdestructiva-, cobra un protagonismo que supera casi al del propio monstruo, llevándonos siempre a la última instancia, la barbarie armamentística y el poder destructor de la guerra.

Estos hechos fueron el motivo del tremendo éxito del film, del encumbramiento al estatus de estrellas de la mayoría de sus participantes y del surgimiento del género en si, que a partir del año siguiente empezaría a ver películas y películas de monstruos gigantes, que todo sea dicho perderían gran parte de este simbolismo con los años y se irían convirtiendo en otro tipo de productos.

Monstruos, monstruos y más monstruos

Como suele ser normal en una película de éxito, siempre surgen las secuelas y los imitadores. En este caso la secuela directa sería “Godzilla Contraataca” (Moyotoshi Oda, 1955), donde se obvia el desenlace de la primera cinta para presentarnos a Godzilla en competencia con un nuevo monstruo, la tortuga Anguirus (para muchos el antecedente que tomaría la Daiei para crear a su Gamera en 1965).

Al año siguiente Godzilla llegaría a América y la cinta original se reconstruiría de una manera bestial, con nuevas escenas dirigidas por Terry O. Morse e interpretadas por la estrella de la época Raymond Burr. A pesar de las apariencias, y de la eliminación de las connotaciones anti-americanas que surgían por el tema atómico, la “nueva” cinta, llamada “King of Monsters“, no fue un mal ejercicio, cosa que no ocurriría con intentos posteriores ya que casi todas las cintas clásicas de Godzilla fueron remontadas en los USA, convirtiéndolas en verdaderos subproductos en muchas ocasiones ridículos. Mientras tanto Honda vuelve a los fueros del Kaiju Eiga con la cinta “Rodan. Los hijos del volcán” y empezaría a convertirse en lo que es hoy, uno de los mayores exponentes del fantástico japonés de todos los tiempos.

A partir de finales de los 60 se abre la veda y Godzilla se enfrentaría a numerosos monstruos. King Kong tendría su nueva versión Kaiju Eiga en “King Kong Contra Godzilla” (1961), y posteriormente la mítica polilla gigante Mothra, que contaría con saga independiente en los 90, el dragón de 3 cabezas King Ghidorah, la langosta Ebirah, la mantis Kamakuras, la araña Kumonga, el hijo de Godzilla Minilla, la masa de polución Edorah o MechaGodzilla, son solo algunos de los que aparecieron durante la saga clásica. A ellos se les unirían Biollante, SpaceGodzilla, Destoroyah o Megaguirus, por nombrar algunos, en cintas más modernas. Desde “Godzilla” (Ishiro Honda, 1954) hasta “Godzilla Final Wars” (Ryuhei Kitamura, 2004) han pasado 50 años y 29 películas del saurio gigante, lo cual da para mucho.

Fuera de las lindes de Godzilla también aparecen una buena cantidad de monstruos, aunque la mayoría de ellos terminarían reciclándose contra el Gran G. Ya hemos nombrado a Rodan, pero no debemos olvidar a Varan, Dogora, la versión robótica de King Kong o el mito de Frankenstein que se convierte al estilo Kaiju Eiga en monstruos como Baragon, Sanda o Gaira.

El Kaiju Eiga fuera de la Toho

Aunque la Toho tenía una supremacía en lo que a Kaiju Eiga se refiere, no es la única compañía en adentrarse en estas lindes. La Nikkatsu haría su incursión en el género con “Gappa, Monster From A Prehistoric Planet” (Haruyasu Noguchi, 1967) y por su parte la Sochiku lo intentaría con “The X from Outer Space” (Kazui Nihonmatsu, 1967), con la aparición del monstruo Gilala, pero sin duda la que alcanzó el éxito como competidora del Godzilla de la Toho fue la tortuga gigante Gamera de la productora Diaei.

Desde su primera película (Daikaijû Gamera, Noriaki Yuasa, 1965), y durante las 12 cintas que existen hasta la fecha del conocido monstruo, Gamera siempre ha tenido un carácter más infantil y protector, en contraposición al destructor Godzilla, del Japón frente a amenazas externas, aunque esta infantilización tal vez haya sido su punto más negativo. Mención aparte se debe hacer a la trilogía de Gamera (Shusuke Kaneko, 1995, 1997, 1999), que son quizás las mejores películas Kaiju Eiga jamás realizadas, según la humilde opinión del que suscribe. En esta saga la Daiei también crea a varios monstruos, con los que enfrentar a su estrella, tales como Zigra, Jiger, Viras, Iris y sobre todos ellos destacaría al rival por excelencia de Gamera, el ave asesina Gyaos.

El Kaiju Eiga también tiene sus curiosidades. Por ejemplo, existe un acercamiento bastante interesante de Kaiju Eiga en la Corea de finales de los 60 con la cinta “Yongary, Monster from the Deep” (Kim Ki-Duk, 1967), de la que se haría una reinterpretación bastante dudosa en 1999 con la cinta “2001 Yonggary”. Otra curiosidad, y esta es gorda, es la película de 1985 “Pulgasari”, cinta de Corea del Norte y producida por el propio dictador comunista Kim Jong Il. La cosa es que con la excusa de una reunión, el servicio secreto norcoreano rapto al conocido director Shin Sang-ok, luego contrataron a varios especialistas en efectos visuales japoneses y con todo ello crearon su particular versión del monstruo gigante, bastante próxima al Daimajin japones, que en vez de representar los terrores de la fuerza nuclear, simbolizaba el poder comunista contra el capitalismo y la opresión de los señores feudales. Es más incluso el protagonista parecía una versión físicamente mas joven del propio Kim, increíble.

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Mucho mas que Kaiju Eiga…

El despertar del Kaiju Eiga también trajo a Japón un gusto exacerbado por la Ciencia Ficción, que plagaba las pantallas como nunca se había visto hasta ese momento. Pero el Kaiju estaba siempre presente, y eso hacia que el monstruo gigante fuera casi obligatorio si la cinta lo admitía. Así pues películas como “Atragon” (Ishiro Honda, 1963) o “Gorath” (Ishiro Honda, 1962) poseían sus correspondientes monstruos, aunque estos no tuvieran una importancia ni presencia determinante en las mismas. Además el Kaiju Eiga se impregna de otros géneros y estilos cinematográficos, dando lugar a mezclas como la trilogía Chambara “Daimajin, el Dios Diabólico” (1966).

Al auspicio de este nuevo gusto por la CiFi surgen también películas como “Battle in Outer Space” (Ishiro Honda, 1959), “The Telegian” (Jun Fukuda, 1963), “Matango” (Ishiro Honda, 1963), “Goke” (Hajime Sato, 1968), “The Green Slime” (Kinji Fukasaku, 1968), “Nippon chinbotsu” (Shirô Moritani, Andrew Meyer, 1973), “The War in Space” (Jun Fukuda, 1977) o “Los Invasores del Espacio” (Kinji Fukasaku, 1978). Pero por si fuera poco se da otro paso determinante en el panorama del fantástico japonés, llevando los conceptos del Kaiju Eiga a la pequeña pantalla y surgiendo entonces otro de los movimientos más típicamente nipones, el Tokusatsu.

9 Respuestas

  1. Asiateca » Blog Archive » Tokusatsu, Sentai y otras derivaciones

    […] No sería descabellado decir que el Tokusatsu es una adaptación para televisión del Kaiju Eiga (Cine de Monstruos Gigantes) con cierta influencia de los mangas de héroes, que por los años 60 estaban muy de moda en Japón. Sin ir más lejos Eiji Tsuburaya, uno de los padres de Godzilla y creador de efectos especiales de gran cantidad de cintas clásicas de Kaiju de la Toho, esta considerado uno de los grandes mitos de las series Tokusatsu, sobre todo por la creación del héroe por excelencia de la pequeña pantalla nipona, Ultraman. […]

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  2. troncha

    Fantastica tu revisión sobre el genero, quizás aquí no tuvo tanta importancia como en japón, pero salvo las arcas de muchos de los estudios que quedaron de despúes de la gran guerra y eso permitió que se hicieran otro tipo de películas.

    Saludos…

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  3. Jorge Endrino
    Alikuekano

    El Kaiju Eiga es una de mis grandes aficiones cinefagas. Este debe ser el primer artículo que he escrito enteramente sin consultar ninguna referencia externa jajaja.

    La verdad que la Toho tuvo su buena tajada con el Kaiju Eiga y la Cinecia Ficción, pero quizás fue mas Kurosawa quien hecho para alante le estudio tras la guerra. Bueno y la Shin Toho también estaba allí, con su cine mas “populoso”.

    Esto daria para hablar largo y tendido jejeje.

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