11
Feb

El árbol sin hojas y El actor secundario – Retrospectiva Kaneto Shindo

Raku-yo-ju

El árbol sin hojas (Raku-yo-ju, 1986) 
Dirección: Kaneto Shindo
Guión: Kaneto Shindo

Una de las películas más curiosas de un director tan polivalente y capaz de acercarse a diferentes aspectos de las preocupaciones niponas del momento es El árbol sin hojas. Ya nos hemos dedicado a resaltar aquellos aspectos que evidencian que su cine es próximo a algunos de los más importantes títulos de la cinematografía italiana y de nuevo volvemos a toparnos con algunas tónicas autorales similares a Fellini. Y es que si la búsqueda melodramática del acercamiento a la verdad de un tiempo a través de obras neorrealistas es algo presente en sus primeros filmes, aquí vemos una evolución que se antoja más cercana a obras como Ocho y medio. Un escritor de éxito, viviendo aislado, en compañía de una joven atractiva a la que en ciertos aspectos ignora, vive del recuerdo de un tiempo pasado, fundiéndose en ensoñaciones, secuencias oníricas donde se personifica en sus propios recuerdos, reflexionando sobre cómo estos aspectos han desarrollado su personalidad futura. La figura de un padre autoritario y el sacrificio de una madre demasiado blanda con su hijo pequeño, así como ciertos elementos casi incestuosos que Shindo se encarga de remarcar, nos deja una sensación extraña. Parece querer envolver su relato de un halo neofreudiano, ligándolo todo a las posibilidades del alma y la creación artística. Un relato conmovedor sobre la familia, la nostalgia, y el arrepentimiento masculino sobre los sacrificios femeninos, como vimos en el hermano menor de Madre (1963). Una obra donde decide dejar de lado su acercamiento social o sus recreaciones de vidas de personajes ilustres, como puede ser el maestro ciego del instrumento nipón shamisen que vimos en La vida de Chikuzan (1987), para volcarse, sumergirse e investigar a lo más profundo de sus propios recuerdos personales.

sanmon yakusha

El actor secundario (Sanmon yakusha, 2000) 
Dirección: Kaneto Shindo
Guión: Kaneto Shindo (basado en una novela del propio director)

No puede ser más acertado el cerrar el ciclo con El actor secundario. Si bien es una cinta que fecha del 2000 y para nada resulta su último trabajo, el cual fue Postcard (2011), estrenado cuando el director ya tenía 99 años y tan solo estaba a uno de su centenaria muerte, sirve como perfecto repaso a la trayectoria vivida por el cineasta. Y es que en esta curiosa película, Shindo demuestra que puede sentir el paso del tiempo pasado, pero a su vez adaptarlo al lenguaje cinematográfico moderno. Director en plena evolución, sabe crear una ficción sobre una realidad vivida de cerca por él y sentida como todo un homenaje. Intercalando escenas de algunas de sus películas, así como utilizando declaraciones de Nobuko Otawa quien aparece en el montaje interpelando desde una posición metanarrativa con el protagonista del filme, vivimos un biopic muy especial para el realizador. Se trata nada y nada menos que la narración de la vida del actor Taiji Tonoyama, continuo secundario de muchos de sus propios filmes. Hombre que aparenta serenidad y calma durante la filmación, no puede sino adoptar un rol más alejado que el de su propia personalidad. Su aparición se da desde el mismo momento en el que inicia su andadura bajo la dirección de un Kaneto Shindo siempre en segundo plano. A partir de aquí, le acompañamos en sus desencantos a la hora de no encontrar un papel protagonista, su alcoholismo enfermizo que casi lo arrastra a la muerte prematura en numerosas ocasiones y, sobre todo, su desvergonzada pasión por las mujeres que lo lleva a cometer infinidad de infidelidades. Un bala perdida que siempre se supo comportar como un profesional delante de las cámaras, ganándose el protagonizar un filme como ocurrió en La isla desnuda (1960) e incluso ganar un premio al mejor actor, pero que por otro lado siempre halló la perdición en la bebida, el juego y la prostitución en cuanto el objetivo dejaba de enfocarlo.

Desde un tinte cómico, amable y sincero, se homenajea un amor extraño que vivió mil altibajos por culpa del temperamento de un hombre excepcional cuya errática trayectoria personal no influyó a la hora de dejar plasmadas ante la gran pantalla actuaciones memorables en filmes de gigantes del séptimo arte como Akira Kurosawa, Kozaburo Yoshimura o Nagisa Oshima entre otros.

Redacción: Luis Suñer (@luisuner1990)


10
Feb

Madre y Vivir hoy, morir mañana – Retrospectiva Kaneto Shindo

mother

Madre (Haha, 1963)
Dirección: Kaneto Shindo
Guión: Kaneto Shindo, Shusei Tokuda (novela)

Como buen hijo de Hiroshima, Kaneto Shindo tuvo una consciencia clara de cómo se vivió la vuelta a la vida normal tras el desastre atómico de su ciudad natal. Incisiva es esta película, un filme el cual 18 años después del lanzamiento de la bomba, observamos desde una mirada caleidoscópica las inquietudes de un arco generacional familiar que entiende el presente desde diferentes perspectivas. Nobuko Ottawa actúa como una madre coraje, viuda de un hombre que murió en la guerra y abandonada por un segundo marido que se decidió por otra mujer en lugar de ella. Su hijo pequeño, presenta síntomas de leucemia y ceguera y, aunque no se mente de manera explícita, sabemos que no deja de ser una consecuencia de la radiación atómica. La sutileza de Shindo reside en escenas poéticas donde las cenizas o partículas metaforizadas por una especie de nieve inundan los primeros planos del filme. Cabe recordar que en su pieza Dragón de la suerte número 5 (1959) ya se mostró estrictamente duro con el lanzamiento de la bomba atómica por parte de los estadounidenses incidiendo en la proliferación armamentística traducida en la bomba H.

El matrimonio por interés, las rencillas hacia quien abandonó a su familia en forma de una matriarca arisca por la vida que le ha tocado vivir interpretada por Haruko Sigamuro, habitual de Ozu y Naruse, la convicción en la esclavización del trabajo como único medio de supervivencia, son algunos de los males de una sociedad que el director retrata de manera naturalizada y esta vez huyendo de melodramas que busquen la tensión dramática. A su vez, vivimos una introspección dentro de la protagonista, una mujer que ha perdido el apetito sexual y cuyo éxito con los hombres hasta el momento ha sido nulo.

Y sin embargo, uno de los puntos más interesantes del relato, aunque no esté armoniosamente cohesionado, es el episodio del hermano de Tamiko, un universitario que se siente perdido en su posición de estudiante. Con aires a la trilogía de la incomunicación de Antonioni en su relación con las mujeres y a Rocco y sus hermanos de Visconti por la violencia, nos adentramos en las aventuras de un hombre joven que se mueve por el deseo sexual, por el agradecimiento que siente hacia los sacrificios de su hermana mayor y que acaba por entender que el valor del dinero se sobrepone a lo demás. De su mano observamos desde el aire la reconstrucción de una ciudad aun herida de guerra. A su vez, intuimos la consolidación de la yakuza, algo que se explorará en profundidad en la pentalogía de Fukasaku Batallas sin honor ni humanidad (1973-74).

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Vivir hoy, morir mañana (Hadaka no Jukyu-sai, 1970) 
Dirección: Kaneto Shindo
Guión: Kaneto Shindo, Shozo Matsuda

Entroncando con la última película mentada, esa historia del joven perdido parece hacerse un hueco más potente en esta extraña película del realizador japonés. Y es que presentándose de manera antipática (pocos han conseguido generar cierto odio hacia su protagonista en una sola secuencia inicial), vivimos la historia de un asesino casi al más puro estilo Badlands de Terrence Malick, sumergiéndose en una vorágine de violencia en un contexto convulso. Las protestas contra el acercamiento a las políticas de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Japón, las luchas estudiantiles y demás temáticas del momento reflejan su auténtica soledad y desconexión con el mundo. Resulta curioso pues como el relato se fragmenta, da paso a la aparición estelar de la musa Nobuko Otawa (eterna protagonista de los filmes de Kaneto como ya hemos anotado), volviendo a encarnar a la madre, a la perturbada, a la mujer maltratada por las circunstancias de la vida propia del melodrama del realizador al que le dedicamos estas palabras. Y sin embargo, lo que resulta más chocante y novedoso es su tercer acto, un descenso a los infiernos de la noche urbanita. La estética y temática de la nueva ola japonesa se hace presente en todos sus aspectos posibles, la violencia, las drogas y el sexo acaban por protagonizar el reflejo de un momento, evidenciando de nuevo que nuestro director es un hombre que vive el día a día de su ciudad, que entiende perfectamente cuál es la evolución social del entorno en el que vive.

Redacción: Luis Suñer (@luisuner1990)


09
Feb

Epítome y La Zanja – Retrospectiva Kaneto Shindo

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Epítome (Shukuzu, 1953) 
Dirección: Kaneto Shindo
Guión: Kaneto Shindo, Shusei Tokuda (novela)

La figura del director japonés Kaneto Shindo siempre ha ido ligada a la del magnánimo Kenji Mizoguchi. Siendo su ayudante de dirección en numerosas ocasiones, su admiración por él, lo llevó a realizar un interesante documental en los años 70 sobre la vida de su maestro, a su vez que publicó también un libro sobre él. Por eso no es casualidad encontrar ciertas similitudes temáticas en sus películas. Era el año 1953 cuando Mizoguchi estrenó Los músicos de Gion, un filme que mostraba en el corazón de Japón lo bien visto que se consideraba el hecho de que una mujer se esmerara en complacer los deseos masculinos convirtiéndose en geisha. Y sin embargo, no estamos tan solo ante el mero retrato de las vivencias y los pensamientos que se sentían en la época, no observamos el simple devenir de los acontecimientos, sino que advertimos una voz crítica. Jugando con la confrontación generacional, encontramos la discusión y la reflexión acerca de los valores femeninos desde la dualidad. Una geisha experimentada se mueve por el régimen de lo establecido, mientras que la más joven, aunque fracasando en su intento, se erige como heroína que trata de forjar su propio destino. Por un momento, una mujer joven se eleva por encima del patriarcado reinante para decir alto y claro: No.

Y ese mismo año, Kaneto Shindo, quien ya deslumbró con su acercamiento crítico al lanzamiento de la bomba atómica en Los niños de Hiroshima (no es casualidad que el filme se estrenara en 1952, justo cuando las tropas estadounidenses abandonaron el país), volvió a demostrar su descontento con la situación de su nación en plena posguerra. Con Epítome, el director nipón sabe confeccionar la construcción de la familia necesitada que por culpa de la miseria permite la desdicha de una hija que acepta convertirse en geisha. Este imperioso deseo de subsistencia familiar nace de la voluntad de la propia Ginko, quien acaba por comprender el origen de las circunstancias que la han llevado a esa situación. Y resulta por lo tanto cruel ver como movida por estos lamentables terrenos de la decadencia moral acaba siendo engañada, violada y deshonrada por los hombres, y al mismo tiempo, por culpa de ello, se siente en la autoimpuesta obligación a renunciar a quien de veras puede tratarla bien por culpa de un oscuro pasado que se ha apoderado de su ser.

Shindo, a parte de demostrar una sensibilidad social admirable, sabiendo empatizar con el espectador y mucho más al reflejar la realidad de una época que seguro que conectó con el público de entonces, no olvida la pericia técnica, sabiendo hacer un uso inteligente del medio cinematográfico. Sabe mover la cámara (herencia de Mizoguchi), pero al contrario que su maestro, prefiere enfatizar las emociones, buscando travellings que se aproximan y se alejan, reencuadran y se fusionan con la expresividad de sus intérpretes y el poder sensitivo de la música.

dobu

La zanja (Dobu, 1954) 
Dirección: Kaneto Shindo
Guión: Kaneto Shindo

Una de tantas habilidades de Kaneto Shindo a la hora de construir magníficas historias cinematográficas es el poder de dotar de un carisma especial a sus personajes. El largometraje La zanja, es una muestra de ello, y al mismo tiempo, de cómo la fusión de éstos en un espacio y un tiempo determinado puede suponer el mero retrato de una sociedad apartada y marginal que subsiste en la posguerra. Y es que este filme de 1954 es puro neorrealismo italiano a la japonesa. Los suburbios de una ciudad donde malviven los individuos más peculiares y azotados por las inclemencias de la guerra y la lucha y alegría que residen en ellos nos rememora a Milagro en Milán (1951) de Vittorio De Sica. A su vez, el personaje al que da vida la musa del director, es decir, la polifacética Nobuko Otowa, a medio camino entre la tara mental, el retraso y el vitalismo más adorable, no tiene nada que envidiar al de Giulietta Masina interpretando a la fabulosa Gelsomina en La Strada (1954) de Federico Fellini. Personajes posmodernos como el recitador shakesperiano también potenciarán este hermanamiento entre ambas películas coetáneas. Más curioso resulta, siguiendo con el neorrealismo italiano y con el ganador de cinco premios Oscar Federico Fellini, la búsqueda incesante del dinero mediante la prostitución, conociendo los diferentes estratos de la sociedad del momento desde el prisma de la sexualización por parte de la mirada del hombre. Las noches de Cabiria, trabajo de 1957 del director romano ya citado, guarda un parecido muy directo con la obra que hoy nos atañe, pues sus dos protagonistas femeninas se mueven entre la inteligencia y la desdicha en el mundo de la noche.

Filmes ya rodados en los setenta parecen también estar relacionados, pues sin abandonar Italia, el humor negro y las bajas pasiones movidas por el interés y el aprovechamiento ajeno de Brutos, sucios y malos (1976) de Ettore Scola, también guarda muchas similitudes. Pero si nos centramos ya en Japón, no está de más citar Dodeskaden (1970), el colorido proyecto de Akira Kurosawa que mostraba una visión muy personal de la marginalidad nipona.

Kaneto Shindo domina el movimiento de la cámara. Sabe erigir un relato tenso y dramático, siguiendo a su protagonista huir de los peligros y acercarse a los que pueden ofrecerle algo. La dirección se transforma en Tsuru, siguiendo sus propias pasiones, creando un vínculo con el espectador y al mismo tiempo con los personajes que la rodean. Vivimos intensamente sus emociones en parte debido a lo recargado de las imágenes, creando una sensación de continuos estímulos que golpean inevitablemente la maltrecha mente de una mujer que se siente atraída y a la vez que se enfrenta a la acara más perversa y amarga de la existencia. El amor, el sexo, el dinero, la esperanza en las futuras generaciones, la ley, todo ello es un conglomerado que explota en su melodramático final, quizás excesiva, pero comprensible debido al estilo de cierre acorde con los filmes nipones de la época. La catársis colectiva, fruto de las miserias recogidas durante la guerra, ayuda a nuestros protagonistas a hacer una introspección que les ayuda a comprenderse a ellos mismos así como a los que les rodean, entendiendo la importancia que tiene cada uno como individuo y el papel que ha de jugar en la evolución social de su país.

Redacción: Luis Suñer (@luisuner1990)


08
Feb

Retrospectiva Kaneto Shindo

Kaneto Shindo

Durante los últimos meses de 2015 la Fundación Japón y la Filmoteca Española dedicaron un extenso ciclo al director japonés Kaneto Shindo, muy conocido en occidente por películas como “Onibaba” (1964), “La isla desnuda” (1960) o “Kuroneko” (1968). Durante el mismo se proyectaron diecisiete películas de realizador nipón procedentes de la Japan Film Foundation Library, desde sus éxitos más conocidos hasta otras obras mucho más difíciles de ver fuera de las fronteras japonesas. Tras su paso por Madrid este ciclo se ha ido replicando en diversas filmotecas, llegando el pasado mes de enero a la Filmoteca de Catalunya y hasta el mes de marzo se podrá disfrutar en Valencia. Aprovechando este evento, nuestro colaborador Luis Suñer ha decidido hablar un poco de algunas de las películas del director, dejando a un lado las más conocidas y centrándose en esas otras obras que no han llegado con tanta fuerza, o simplemente no han llegado de ninguna manera, al público occidental. Este pequeño repaso consta de 6 películas, todas ellas proyectadas en el ciclo en cuestión, que iremos publicando durante esta semana, construyendo así una rápida fotografía del director y animándoos a acercaros al resto de su cine.

Kaneto Shindo es uno de los hijos más ilustres de Hiroshima. Hijo de una familia humilde de agricultores, pronto comenzaría a trabajar como aprendiz en diversos oficios relacionados con la fotografía y la escenografía, adentrandose en el mundo del cine como pupilo del conocido director Kenji Mizoguchi. Desde entonces, y hasta su muerte en 2012 a los 100 años de edad, siempre ha estado en activo, dirigiendo películas y, sobre todo, escribiendo guiones para algunos de los más notables directores japoneses como Kon Ichikawa, Keisuke Kinoshita, Fumio Kamei o Tadashi Imai. En su haber constan más de 40 películas y 200 guiones, algunos de ellos premiados y reconocidos dentro de la historia del cine japonés.

Enlaces a la retrospectiva:

Selección: Luis Suñer (@luisuner1990)


05
Feb

10th Asian Film Awards – Nominados

Hace tan solo unas horas se han anunciado los nominados a los Asian film Awards, premios creados en el marco del Hong Kong Film Festival que este año llegan a su décima edición como un referente dentro de la producción cinematográfica asiática. Entre la lista de nominados nos encontramos nombres muy conocidos en el panorama del cine del extremo oriente como Jia Zhang-ke, Hou Hsiao Hsien, Hirokazu Kore-eda o Ryoo Seung-wan. A continuación os acerco la lista completa de nominados.

Mejor Película

Mountains May Depart (Francia, Japón, China)
The Assassin (Hong Kong, China Taiwan)
Bajirao Mastani (India)
Three Stories Of Love (Japón)
Mr. Six (China)
Veteran (Corea del Sur)

Mejor Director

Jia Zhang-ke (Mountains May Depart)
Hou Hsiao-Hsien (The Assassin)
Hirokazu Kore-eda (Our Little Sister)
Guan Hu (Mr. Six)
Ryoo Seung-wan (Veteran)

Mejor Actor

Donnie YEN (Ip Man 3)
Masatoshi NAGASE (An)
FENG Xiaogang (Mr. Six)
4 LEE Byung-Hun (Inside Men)
John ARCILLA (Heneral Luna)

Mejor Actriz

ZHAO Tao (Mountains May Depart)
SHU Qi (The Assassin)
Haruka AYASE (Our Little Sister)
KIM Hye-soo (Coin Locker Girl)
Karena LAM (Zinnia Flower)

Mejor Novato

Vicky KAUSHAL (Masaan)
Jessie LI (Port Of Call)
Ryoko FUJINO (Solomon’s Perjury, Solomon’s Perjury 2)
KIM Seol-hyun (Gangnam Blues)
LEE Hong-Chi (Thanatos, Drunk)
Waruntorn PAONIL (Snap)

Mejor Actor de Reparto

Max ZHANG (Ip Man 3)
Michael NING (Port Of Call)
Tadanobu ASANO (Journey To The Shore)
OH Dal-soo (Assassination)
CHENG Jen Shuo (Thanatos, Drunk)

Mejor Actriz de Reparto

ZHOU Yun (The Assassin)
Anna TSUCHIYA (GONIN SAGA)
Cherry NGAN (Mojin – The Lost Legend)
Juri UENO (The Beauty Inside)
PARK So-dam (The Priests)

Mejor Guión

JIA Zhang-Ke (Mountains May Depart)
Philip YUNG (Port Of Call)
Vishal BHARDWAJ (Talvar)
Takashi UJITA, Kiyoshi KUROSAWA (Journey To The Shore)
RYOO Seung-wan (Veteran)

Mejor Fotografía

Christopher DOYLE (Port Of Call)
Mark LEE Ping-Bing (The Assassin)
Yasushi SASAKIBARA, Yoshiaki YAMAMOTO (GONIN SAGA)
LUO Pan (Mr. Six)
KIM Woo-hyung (Assassination)

Mejor Diseño de Producción

Ken MAK (Ip Man 3)
HWARNG Wern-Ying (The Assassin)
Tetsuo HARADA (Kakekomi)
Lee Min-su (Inside Men)
Benjamin PADERO, Carlo TABIJE (Heneral Luna)

Mejor Banda Sonora

LIM Giong (The Assassin)
Nihar Ranjan SAMAL (Bajirao Mastani)
Amit TRIVEDI (Bombay Velvet)
Yoshihide OTOMO (Journey To The Shore)
BANG Joon-seok (The Throne)

Mejor Edición

William CHANG Suk Ping, CHU Ka Yat, LIAO Ching-sung, WONG Hoi, Philip YUNG (Port Of Call)
Rajesh PANDEY (Bajirao Mastani
Yasuyuki OZEKI (Bakuman)
TU Yiran (Jian Bing Man)
KIM Jae-bum, KIM Sang-beom (Veteran)

Mejores Efectos Especiales

Ellen POON, Jason H. SNELL, TANG Bingbing (Monster Hunt)
Srinivas MOHAN (Baahubali: The Beginning)
Prasad SUTAR (Bajirao Mastani)
Katsuro ONOUE (Attack On Titan)
CHO Yong Seok, CHOI Jae Cheon, LEE Jeon Hyoung (THE TIGER)

Mejor Vestuario

HWARNG Wern-Ying (The Assassin)
Maxima BASU, Anju MODI (Bajirao Mastani)
Masae MIYAMOTO (Kakekomi)
LEE Ji-yeon, SHIM Hyun-seob (The Throne)
Carlo TABIJE (Heneral Luna)

Mejor Sonido

LEE Yiu Keung, Kinson TSANG, George YIU Chun Hin (Monster Hunt)
CHU Shih-Yi, TU Duu-Chih, WU Shu-Yao (The Assassin)
Shinji WATANABE (Bakuman)
Toru NISHIYAMA (The Inerasable)
KIM Suk-won, PARK Joo-gang (Assassination)

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