Poco a poco vamos llegando al final de nuestras crónicas en torno a la programación asiática del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Cinema Sitges 2011. Intentamos no demorarnos mucho en el tiempo para que lso que seguis el blog tengáis toda la información pertinente sobre estas películas, o al menos que nos parecieron, y así podáis seguirlas en un futuro para poder verlas ne otros eventos. Hoy, penúltima entrega ya de estos repasos, se mezcla el cine mas bizarro y divertido con algunos grandes ejercicios cinematográficos: The day he arrives, Shaolin, Endhiran The Robot, Robotrix y Tormented 3D.

The Day He Arrives

Corea del Sur, 2011.
Director: Hong Sang-soo.
Intérpretes: Yu Jun-sang, Kim Sang-joong, Song Sun-mi, Kim Bok-yung.
Duración: 79 min.

Empezaré diciendo, como premisa imprescindible, que no soy un visionador de la obra de Hong Sang-soo, al igual que no lo soy de Kawase y ya lo comenté cuando hablamos de Hanezu, pero por diversos motivos he conversado largo y tendido con gente que si lo es y que me ha dado una visión de su cine construida por sus experiencias, visión que debería complementar viendo sus películas. Quizás los conocedores de Hong vean en las líneas que le dedicaré aquí fallos de concepto en cuanto a la generalidad de su cine, ruego comenten todo lo que crean conveniente para así poder tener una idea más global. Pero vallamos a la película.

Seongjun llega a Buckhon, Seúl, para ver a un amigo que no aparece a la cita. Deambulando por el barrio, Seongjun topa con una amiga de juventud, con unos estudiantes de cine y, finalmente, con su amigo. Día a día, repite situaciones parecidas: encuentros alrededor de una mesa, con muchas botellas de alcohol y con la sombra de un amor pasado acechando al protagonista.

La película se compone de una especie de estructura en capítulos en función de como el protagonista se relaciona con los diferentes personajes durante su viaje. Al principio intenta quedar con su amigo sin conseguirlo y esto hace que deambulando el pasado vuelva hacia él en la forma de un viejo amor o una antigua alumna. La parte central de la película es una especie de ciclo donde queda en tres ocasiones con su amigo y siempre terminan en el mismo bar forjándose visita a visita una relación con la camarera del mismo que le recuerda a nuestro protagonista a su amor perdido (no obstante es la misma actriz la que encarna ambos personajes). Entre tanto, conversaciones en torno al cine, a las relaciones humanas o al concepto de coincidencia o casualidad, conversación está muy interesante ya que plasma en buena parte el porque del desarrollo que elige Hong en esta película. El director elige además una fotografía en blanco y negro que da un tono casi onírico en algunos momentos y realiza una selección de planos, zooms y encuadres que a mi particularmente me dejaron embobado en mas de una ocasión.

Hong Sang-soo tiene una serie de obsesiones cinematográficas que suele trasmitir en casi todos sus films. Nos encontraremos con el mundo del cine muy presente ya sea en el protagonista o en el ambiente en el que se mueve, también suele haber un amor perdido o encontrado, largas conversaciones al calor del alcohol mientras se come algo, un tipo de desarrollo cinematográfico muy cuidado y casi costumbrista, repitiendo situaciones desde puntos de vista diferentes… todo esto está en esta película y eso ha hecho que mucha gente acuse a Hong de ser repetitivo, pero existe un punto de vista interesante que me abrió un poco los ojos al su cine.

Conversando con Gloria de Cineasia me trasmitió el punto de vista de una amiga coreana gran apasionada del cine de Sang-soo. Según este el cine del realizador coreano tiene esa serie de formalismos técnicos, de obsesiones cinematográficas y de repeticiones como medio de burla a la gente que le critica o encasilla. ¿No queréis cine lento y costumbrista? tomad. ¿En el cine coreano, y asiático en general, parece que siempre están comiendo? pues a comer. ¿Decís que me repito mucho? pues tomad también… en definitiva Hong Sang-soo utiliza estos recursos y los fuerza para intentar ridiculizarlos, o al menos criticarlos en cierto sentido.

No se si pille yo el sentido bien a estas afirmaciones, pero viéndolo a través de este prisma The Day He Arrives adquiere un tono muy interesante y entonces se puede captar mucho más con el hmor subyacente que al menos esta película encierra. Me deja con muchas ganas de recuperar las películas del director, incluyendo un revisionado de esta.

En fin, he escrito mucho para ser un desconocedor de la obra general de Sang-soo y tampoco he aclarado en demasía si la película os gustará o no. A mi me gustó aún siendo un cine que no suelo trabajar. Al menos saldréis de aquí conociendo un poco mejor a Hong Sang-soo como realizador si como yo no habéis irrumpido aún en su cine.

Shaolin

China/Hong Kong, 2011.
Director: Benny Chan.
Intérpretes: Andy Lau, Nicholas Tse, Jackie Chan, Fan Bingbing, Bai Bing.
Duración: 131 min.

Shaolin era para mi una de las grandes esperadas de esta edición de Sitges, y es que había poca arte marcial en la parrilla después de hartarnos en años anteriores de este tipo de producciones, y para una que había venia precedida de buenas críticas y un grandioso tráiler. Benny Chan sabe muy bien como hacer blockbusters y rodar escenas de acción de la mejor calidad, y eso es una garantía.

La historia nos retrotrae a esas épocas que no solemos ver en el cine de acción marcial chino, en esos momentos al principio del siglo XX en que los señores de la guerra luchaban por le control de las diferentes zonas del país. En este ambiente el general Hou Jie está en plena campaña y persiguiendo a un enemigo llega al templo de Shaolin y tiene un encontronazo con los monjes, menospreciando sus creencias. Pasado algún tiempo es el propio Hou Jie, traicionado por su hermano, exiliad y perseguido el que toma refugio en el templo y pretende enderezar su vida bajo las enseñanzas de los monjes.

Aunque está película estaba supuestamente basada en la trilogía de los 90 Shaolin Temple, protagonizada por Jet Li, olvidaos de esta porque poco tiene que ver. En esta ocasión nos encontramos con una cinta marcial algo atípica, que no se basa en las peleas, aunque las tiene y muy buenas, sino en la espiritualidad, donde el camino de la redención llega hasta sus últimas consecuencias. Benny Chan sabe dar a una superproducción de acción como esta, con unos efectos visuales muy conseguidos y unas coreografías de la mano de Corey Yuen muy clásicas y dinámicas, un cierto carácter filosófico que realmente me atrajo mucho.

El guión se desarrolla de manera adecuada durante las más de 2 horas de metraje y este a su vez se basa en unos personajes con carácter propio y que evolucionan en torno al personaje de Andy Lau en su busca de redención. Y es que le apartado interpretativo está más que conseguido, con un infalible Andy Lau como protagonista y un Nicolas Tse como su alter ego, traicionero y malvado (quizás demasiado, lo vi un poco demasiado como malo de comic, tan malo que no es realista). en el tempo está el inmenso Jacky Wu como instructor marcial y un papel pequeño pero especial para Jackie Chan muy a su estilo, centrándose en él casi todos los descargos de humor y algunas escenas de lucha muy propias de lo que el publico espera. Fan Bing Bing en esta ocasión toma el papel de la mujer del general, y este personaje, junto con algún otro, nos hace ver como el montaje ha afectado a la pelicula ya que su duración original rondaba las 3 horas y quitarle metraje ha hecho que algunas tramas secundarias se vieran reducidas hasta la inexistencia y algunos personajes quedarán un poco vacíos.

Como ya hemos comentado una producción técnicamente excelente, con unos efectos visuales muy adecuados, unas coreografías de acción bien tramadas y con el uso creo que justo de cableados, unas interpretaciones excelentes y un resultado llamado a convertirse en un clásico del cine marcial, que no defraudará a los aficionados y creo que gustará a los que no suelen ver este tipo de cine. Una cinta con un toque propagandístico dela filosofía de Shaolin que nos demostrará el duro camino de la redención.

Endhiran The Robot

Índia, 2010.
Director: S. Shankar.
Intérpretes: Rajnikanth, Aishwarya Rai, Danny Denzongpa.
Duración: 174 min.

Por lo general el cine Tamil o Telugu, sur de la india, tenía su hueco en esas proyecciones con encanto en el Brigadoon y fue allí donde el primer año que subí a Sitges vi una de las películas que marcaron mi gusto por el cine de aquellas latitudes, Anniyan, una delirante producción del mismísimo S. Shankar que narraba la historia de un tipo con triple personalidad en el que se aglomeraban un pusilánime defensor de la ley enamorado de una chica, un ligón que termina por enamorar a la chica en cuestión y un siniestro personaje que a través de una web se dedica a matar a todos los que comenten delitos. Creedme si os digo que es una obligación para todo amante del cine bizarro, de reírse con los amigos viendo cine, ver esta tremenda producción. Este año S. Shankar ha dado el salto a una proyección especial en el Prado, pena que solo haya sido una desde luego.

The Robot nos traslada a un futuro cercano en donde el profesor Vaseegaran (encarnado pro Rajni que hace un doble papel de investigador y robot) crea una inteligencia artificial en forma de androide a su imagen y semejanza. Debido a las envidias del profesor Boran (maestro de Vaseegaran) el robot Chitty, influenciado por este, comete una serie de actos poco adecuados a la vista de su creador y este decide reconstruirlo para darle sentimientos y que comprenda mejor a los humanos. Pero el error pronto saldrá a la vista cuando Chitty se enamore de la novia de su creador, Sana (encarnada por la preciosa Aishwarya Rai que aquí hace un papel simplemente presencial, para que se la vea) y los celos aparezcan en su programa. Por si esto fuera poco el profesor Boran planea apoderarse de Chitty y convertirlo en un arma a su servicio.

El argumento no puede ser más sugerente y en esta película nos encontraremos una buena dosis de ciencia ficción pasada por el prisma del cine del sur de la india, una gran dosis de acción, un toque de romance, los tradicionales números musicales fuera totalmente del desarrollo del film (y aquí los hay muy buenos, algunos me encantaron) y mucho humor. Esto último es quizás una de las cosas complejas del cine Tamil y Telugu, y es que el humor muchas veces toma un cariz muy absurdo y difícil de digerir. Valga como ejemplo esa esperpéntica escena en que Chitty persigue aun mosquito que ha picado a Sana hasta su escondite y se pone ha hablar con los insectos para que pidan disculpas a la chica, puro delirio. Los excesos son algo común en este cine popular que se da en las zonas del sur de la India, y aquí los hay y en abundancia.

Pero por si algo destaca esta película, la más costosa de la historia del cine Tamil, es por su acción y sus FX de la mano de expertos importados de Hollywood y la industria cinematográfica de Hong Kong. Sobre todo la parte final de la película aglutina momentos realmente brutales, con un ejercito de robots en plan Transfromers, persecuciones automovilísticas y algunos stunts realmente increíbles.

The Robot es para sentarse en una butaca con unos amigos, palomitas y ganas de diversión, porque es difícil aburrirse con este despliegue de acción y humor. Abran sus mentes a las peculiaridades del cine Tamil si no están acostumbrados y simplemente déjense llevar, seguro que cuando acabe la película aún no podrán creerse muchas cosas de las que vieron en ella.

Robotrix

Hong Kong, 1991.
Director: Jamie Luk.
Intérpretes: Amy Yip, Chikako Aoyama, David Wu, Billy Chow.
Duración: 90 min.

Nos encontramos ante otra de esas propuestas que extrañamente, y es de agradecer todo sea dicho, han salido de su espacio más natural, el Brigadoon, para recaer en pases más oficiales, lo cual nos hace poder disfrutarla en pantalla grande y alucinar aún más con las propuestas que nos acerca. No hay duda que el cine que vio la luz en Hong Kong entre mediados de los 80 y mediados de los 90 contiene algunos de los más bizarros intentos de exploit y diversión que dejó el cine en aquellos años, y es que si algo tiene los hongkoneses es que supieron dar al público lo que quería en un cine muy popular cargado de un variado tipo de elementos orientados al disfrute del personal.

En esta ocasión la historia nos presenta a una policía que muere en acto de servicio protegiendo al hijo de un jeque árabe. Esta policía terminará trasferida a un robot con la intención de detener a un doctor malvado que a su vez se ha suicidado para poder traspasarse a un robot de última generación. Casualidades de la vida el malvado doctor es el asesino de la policía ya que rapto al hijo del jeque para que contratara sus servicios en la fabricación de un ejercito de androides.

Pero no queda ahí la cosa ya que el guión de esta película es una autentica montaña rusa de situaciones, a veces delirantes a veces dramáticas a veces inesperadas, que no nos darán respiro. Además la cinta se carga de acción pura y dura, muertes, sangre y una alta dosis de exploit sexual, ya que parece que el mad doctor al trasformarse en robot solo quiere pillar buenas hembras con las que pasar el rato (y generalmente terminar muertas). También, y como no, una alta dosis de humor, en ocasiones muy esperpéntico (como esa robot metida a prostituta con el interés de atraer al malvado doctor pero anhelando en secreto conocer esos sentimientos y placer que sienten los humanos) pero que cumple su papel.

Es que escrito esto pierde mucho: Amy Yip con los pechos al aire como si fuera una mezcla de Terminator y Robocop, un hombre decapitado con un maletín de mimbre, un robot violando a una científica en plena instalación robótica, una androide que tras ganar delirantemente un concurso de beber alcohol en un bar lo saca por un tuvo en el servicio ante la mirada de una ancianita, una especie de wrestling entre robots fornidos de diversas nacionalidades, ese comisario que llega a ver como va la operación encubierta de la robot metida a prostituta mientras la cola de clientes le acusa de querer colarse… Esto es delirio extremo y hay que verlo para creerlo.

Tormented 3D

Japón, 2011.
Director: Takashi Shimizu.
Intérpretes: Hikari Mitsushima, Teruyuki Kagawa, Takeru Shibuya, Tamaki Ogawa, Nao Omori.
Duración: 83 min.

Takashi Shimizu es un director muy conocido por darle vueltas y más vueltas a la saga de Ju-on (La maldición) y esos jóvenes fantasmas azules de aspecto infantil que aparecían en los lugares más insospechados. Algunos dirían que es un poco cansino con eso y más cuando el terror de ese estilo tristemente pasó de moda hace ya tiempo debido precisamente a lo trillado que estaba de tanto subproducto que parió The Ring desde finales de los 90. Esta nueva experiencia del director venia precedida de otro 3D que el pasado año pudo verse en Sitges y que resulto ser bastante malo y nada destacable, por lo que esta nueva película me daba bastante “miedo” (no por la película en si sino por lo que pudiera salir de ella).

Pero ya es hora de alejarse de Ju-on y esta vez Shimizu lo hace para entrar de lleno en un mundo que puede ser terrorífico, o más bien sobrecogedor, como es el mundo de la mente, las pesadillas, los traumas… como un acercamiento a esos directores que han explorado el mundo de la imaginación y la realidad y como pueden llegar a mezclarse, me viene a la mente el genial Satoshi Kon, Shimizu basa el terror no tanto en fantasmas como en traumas del pasado. La joven protagonista, magníficamente encarnada por la carismática Hikari Mitsushima, esta llena de traumas infantiles que la hacen vagar por el mundo si tener claro que es o no realidad, aunque los que no lo tenemos claro realmente somos nosotros.

El apartado técnico es el gran destacado en esta producción y es que por fin se ha podido disfrutar de una película que aprovechaba bastante bien el 3D, si bien no de una manera efectista o puntual, si integrándolo en la película de una forma realmente muy buena, con unas profundidades de campo espectaculares y una puesta en escena realmente atrayente (aunque mi escasa experiencia en el 3D quizás me haga verlo más de lo que fue, pero era bastante bueno). Otro de los culpables de la calidad cinematográfica del film ha sido sin duda el conocido director de fotografía Christopher Doyle (Asiduo de directores como Wong Kar wai), que ha imprimido todo el fin de una estética única, con planos casi plásticos y dotando al 3D de unos colores muy curiosos. Si a esto añadimos una banda sonora muy adecuada de Kenji Kawaii ¿Que más se puede pedir?

Estamos ante una película interesante, que consigue inquietarno en más d eun momento y que posee una calidad técnica que paga con creces su visionado. Seguro que esta película puede marcar la juventud de los niños-adolescentes que la vean y hacerles desconfiar de los conejitos de peluche.

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