Lo que sí, expresado en los límites de lo que no…

Malo cuando uno tiene que empezar dando explicaciones, pero va a ser el caso: un día se me preguntó y contesté algo como “apunta que monto un InFocus sobre grandes novelas llevadas al cine”. Y me quedé tan ancho. Al cabo de unos días me puse a pensarlo en serio y… no, imposible. Mi primera idea fue buscar novelas de grandes momentos históricos o de grandes retratos generacionales que supusieran la creación de cierta identidad nacional y estudiar su conversión a películas. Pues no. Vamos a decirlo desde ya: ¿cómo voy a escribir algo así sin haber leído las novelas? Ni una. Tampoco podía buscar refugio en el género: todos sabemos que muchas producciones de género (policíaco más o menos bizarro, roman porno…) salen de novelas (Edogawa Ranpo sin ir mas lejos). Pero no era eso. Tampoco el manga: cómic, novela gráfica o tebeo (dejamos ese debate para otro momento) no eran lo que buscaba, no se trataba de live actions… ¿Entonces? Pues lo cierto es que sí tenía una idea sobre qué tipo de cosas quería contar y he encontrado algunas que me parecen muy interesantes. A falta de argumento, al menos sí tengo un hilván. Y un inesperado punto de partida: para empezar a hablar de las novelas y películas asiáticas que he elegido, me voy un momento hasta el romanticismo literario alemán. Y es que ese secreto comité de librepensadores que se reúne por las noches en locales mal iluminados y decide el nombre de las cosas (e incluso las cosas a las que les van a poner nombre) decidió que la novela que presenta el desarrollo vital, emocional y moral de un personaje se llama Bildungsroman y nació en 1796 con la publicación de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, de Goethe (discútase esto cuanto se quiera). Éste es y no otro el hilván de este InFocus, el tipo de narración adaptada al cine que nos encontramos en todos los casos elegidos, en los que además veremos cómo se presta el género al retrato dual del aprendizaje del personaje y la transformación de su sociedad y constataremos diferentes sensibilidades y técnicas a la hora de afrontar la transformación de una novela en película.

Además, tendremos ocasión de ver perspectivas de trabajo muy diferentes: la adaptación de un guión ajeno tanto al director como al novelista original; la adaptación de las novelas trabajada directamente por el director, sin necesidad de guionistas; la conversión del mismo texto por dos guionistas diferentes… Tantos casos como puedan darse, porque a Lino Brocka le propusieron un guión, a Satyajit Ray no le hizo ninguna falta: él mismo firmó las adaptaciones de las novelas de Bibhuti Bhusan que ya conocía (el propio Ray fue escritor, entre otras muchas cosas), Zhang Yimou tuvo un círculo (casi íntimo) de novelistas que le sirvió para desarrollar un cuerpo de obra reconocible y Kinji Fukasaku y Koreyoshi Kurahara se plantearon de manera muy diferente la adaptación de una misma novela según trabajaron juntos o no… Ésos son los directores que vamos a estudiar en este artículo.

Este InFocus ha sido construido y redactado por davidn33 durante el 4º Festival de Cine Allzine, iniciativa de nuestra comunidad en su eterno afán pro la difusión de las cinematografías asiáticas.

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