Terminamos hoy nuestro repaso asiático al Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Sitges 2013, y para ello viajamos a Japón con las últimas películas que pudimos ver en esta edición del festival. Ya solo nos queda esperar al año que viene y ver si podremos asistir al evento, además de quizás, recuperar cosas que no pudimos ver en Sitges y así completar, con retraso, nuestro periplo festivalero. Espero, como siempre, que os haya parecido interesante esta serie de especiales.

Shield of Straw

Shield of Straw
Japón, 2013
Director: Takashi Miike
Intérpretes: Takao Osawa, Nanako Matsushima, Goro Kishitani

Si había un nombre asiático protagonista este año en Sitges este era Takashi Miike,y no precisamente porque trajera varias películas, algo que lleva haciendo casi todos los años que he asistido al mismo, sino porque en esta edición tocaba homenajearlo como se merecía (incluyendo premio, retrospectiva y libro en torno su carrera). De las 2 películas recientes que se presentaban del director la primera que vimos fue esta Shield of Straw, quizás la película “menos Miike” que he visto en muchisimo tiempo.

Basada en la novela “Wara no Tate” de Kazuhiro Kiuchi y compartiendo premisas con “Ruta Suicida” de Clint Eastwood, nos meteremos en la piel de dos policías que han de proteger a un horrible asesino hasta que lo entreguen para su juicio. La cosa no será fácil ya que la última víctima del mismo era nieta de uno de los personajes más ricos del país y este ofrece un millón de Yenes a quien lo mate y una buena suma a quien siquiera lo intente.

Con esta premisa se construye un thriller de acción que intenta explorar premisas como el honor, el deber, la crueldad humana, la corrupción o la venganza, pero digo intenta porque todo esto se queda en un ámbito superficial, sin intentar profundizar en ningún aspecto particular y llenando el resultado final de clichés y estereotipos que funcionan de forma sencilla dentro del thriller de acción, pero que nos dejan con una sensación de desaprovechamiento de la historia. A esto tampoco ayuda lo predecible del guión y lo poco pulido de algunos de sus personajes, además de las interpretaciones, que si no malas no son realmente profundas o sobresalientes. Particularmente destacaría a Takao Osawa, el policía protagonista, que si bien no hace un papelón, su sola presencia creo que trasmite bastante. En el otro extremo está Tatsuya Fujiwara en el papel del villano, estereotipado y que representa lo peor del ser humano casi de forma caricaturesca, llegas a odiarlo pero no por la interpretación del actor precisamente.

En general un thriller de acción entretenido y fácil de ver, pero desaprovechado en muchísimos aspectos. Su apartado técnico es muy bueno y su dirección ágil, pero como ya decía antes no hay casi nada de lo que se podría definir como “estilo Miike” y nos deja la sensación de que muchos otros directores habrían dado un resultado similar.

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Lesson of the Evil
Japón, 2012
Director: Takashi Miike
Intérpretes: Hideaki Ito, Fumi Nikaido, Sota Sometani

Y seguimos con Miike en su segunda película de estreno en el Festival de Sitges, una cinta que no llegó a la pasada edición y que merecía la pena recuperar en esta, ya que, esta vez si, es lo que el público occidental espera del director japones, un thriller sangriento y directo.

En este caso nos trasladamos a un instituto en donde da clase el profesor de inglés Hasumi, que parece desvivirse por sus alumnos y que se preocupa cuando ocurren problemas con ellos. Pero las cosas no son idílicas y pronto surgirán los típicos casos de buying estudiantil, rumores sobre acoso sexual y otro tipo de maquinaciones, esto hará que Hasumi se rinda a su naturaleza y decida dar una lección a sus alumnos.

Como muchas de las películas de Miike de los últimos años esta se divide en dos partes. La primera nos presenta esa clase de secundaria y a Hasumi en su papel de defensor de sus alumnos. Iremos conociendo a dichos alumnos y sus diferentes problemas y motivaciones, todo se irá cociendo a fuego lento, la calma que presagia la tempestad. Y la tempestad llega en la segunda mitad del film de una forma demoledora, sobrecogedora y directa, con un Miike desatado que representa el salvajismo y la parte más oscura del ser humano de la manera más cruda posible.

Realmente lo que me llamó más la atención es la forma en que Miike ha realizado esta parte más oscura y sangrienta, y es que creo que hace años ya que no veíamos este Miike tan directo y sobrecogedor. Cuando hay que matar se hace, sin los alardes típicos del director en forma de humor o muertes estrambóticas, sino de forma directa y ya está, con una naturalidad que pone los pelos de punta. Además todo se hace de forma muy simple y llana, casi minimalista, a lo que acompaña la banda sonora casi inexistente y que se compone básicamente de una pieza, el Die Moritat Von Makie Messer (La historia de Mackie el navaja), y la interpretación de Hideaki Ito como Hasumi, que nos deja a un ser despiadado que ha hecho de la muerte algo tan natural como ir a la compra.

En definitiva un thriller salvaje y sobrecogedor que hará las delicias del fandom de Miike y de todos los aficionados a este tipo de producciones.

Real

Real
Japón, 2013
Director: Kiyoshi Kurosawa
Intérpretes: Takeru Satoh, Haruka Ayase, Joe Odagiri

Desde Tokyo Sonata no habíamos vuelto a ver un trabajo de Kiyoshi Kurosawa en la gran pantalla y eso ya era bastante tiempo, en esta ocasión nos ofrece un relato con muchas de sus convenciones fílmicas pero que se me hizo un poco tedioso.

En esta historia, basada en una novela de Rokurô Inui, Kurosawa nos presenta a una pareja, Koichi y Atsumi, que se conocen desde niños y se aman, pero Atsumi está en coma desde hace tiempo tras una tentativa de suicidio. Con la intención de sacarla de esa situación, Koichi consigue conectar con el subconsciente de Atsumi a través del “sensing”, una nueva tecnología experimental. A través de las sesiones intentará conocer las motivaciones de su amada y rescatarla de su propio subconsciente.

La cinta empieza de forma tranquila, presentándonos esta mezcla de ciencia ficción y esos elementos sobrecogedores que el director tan bien sabe integrar en sus historias. Si hay algo que le doy a Kurosawa es que sabe mejor que nadie dar ese halo de realismo, de plausibilidad, a cosas que todos sabemos, incluso él, que no lo tienen, esto hace que la sensación de incomodidad ante ello se acrecenté. La cosa avanza en una historia de amor y psicología en donde se va indagando sobre las relaciones de los protagonistas y a cada viaje de Koichi a la mente de Atsumi sus mentes conectarán de una forma cada vez más poderosa. Hasta que la cosa empieza a liarse y conforme avanza hacia el final va degenerando en un guión simple, sin garra y con escenas que rozan el ridículo y un final nada satisfactorio, que en si mismo no justifica la caída en picado del film. A todo esto tampoco ayuda un acabado técnico dudoso en algunos momentos y unas interpretaciones que tampoco son para tirar cohetes.

Kurosawa sigue con sus temáticas y técnicas, si bien es cierto que aquí ha cambiado su estilo y no ha terminado en buen puerto.

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The Wind Rises
Japón, 2013
Director: Hayao Miyazaki

Nombrar a Hayao Miyazaki es nombrar la historia viva de la animación japonesa, porque hay pocos animadores más conocidos que él no solo en Japón, sino también fuera de él. Este año además el estudio Ghibli ha anunciado su retirada de la realización de largometrajes y esto ha provocado que la expectación por este hipotético último trabajo sea aún mayor. Por si esto fuera poco The Wind Rises ha sido una de las películas más taquilleras del año en Japón.

Alejándose de las temáticas fantásticas típicas de sus obras, aunque manteniendo ciertos elementos característicos de las mismas, esta cinta se basa en la vida del ingeniero aeronáutico Jiro Horikoshi, padre del caza de combate Zero que se usó durante la Segunda Guerra Mundial. La película repasa su vida desde su infancia hasta que se convierte en ingeniero aeronáutico de pleno derecho, mezclando todo esto con la novela Kaze Tachinu de Tatsuo Hori, que también se integra en el guión creando unas historias que se entremezclan.

La cinta pasa por muchos momentos, desde la pasión aeronáutica en forma de sueños y obsesiones fantásticas de un joven escolar, hasta el día a día de un adulto ingeniero que ama su trabajo por encima de todo y busca la perfección y la belleza de lo que hace. Pero en el fondo todo este desarrollo se hace un poco aburrido para quién no sepa ver los sentimientos y abstraerse de otros elementos. Todo queda en un segundo plano con respecto al trabajo y la propia aeronáutica.

A partir de aquí podríamos decir muchas cosas sobre la película: esa especie de paralelismo entre el propio Jiro y la figura de Miyazaki a modo de biopic, ambos personajes soñadores, perfeccionistas, que buscan y luchan por sus sueños; esa gran banda sonora de Joe Hisaishi que hace acto de presencia de forma magistral cuando los sentimientos afloran; Ese grandisimo acabado técnico que caracteriza las producciones Ghibli…

Esta fue la última película que vi en el festival y seguramente todo lo que diga no le hará justicia, sobre todo desde el punto de vista de la expresión sentimental de la misma y viéndola como una deliberada despedida del director hacia su publico, con todos los paralelismos que eso implicaría. Esta es una de esas películas que te arrepientes de haber visto en Sitges, no por la oportunidad o la calidad de la proyección, sino porque el cansancio acumulado te deja quizás en la superficie, ofreciéndote una película un poco plana y algo aburrida en vez de otra cosa.

Solo puedo decir que intentaré verla otra vez y ver si mi concepción de la misma cambia, Miyazaki lo merece.

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