Los Yakuza Eiga hacen referencia al cine (Eiga) de mafiosos (Yakuzas) japoneses.

El Yakuza.

Desde la mitad del siglo XX el mito romántico del Yakuza ha sido predominante en la cultura popular Japonesa. Las azañas de estos mafiosos han sido llevadas al cine desde los años de la post-guerra hasta nuestros días. El auge de este género suele coincidir con algún gran cambio social en Japón, habiendo habido 2 grandes épocas del cine de Yakuzas, la post guerra, caracterizada por la rápida modernización y occidentalización, y los años de la recesión económica, caracterizados por el falta de confianza en el futuro del país. En estos periodos, la imagen idealizada del Yakuza los transforma de criminales a heroicos defensores de los valores Japoneses mas puros, que se enfrentan radicalmente con la nueva sociedad, como ya hicieron en su creación durante la restauración Meiji. Si las nuevas olas en la sociedad implican abandonar las viejas costumbres el Yakuza, que es un hombre de principios, decide vivir al margen de la ley al no estar dispuesto a comprometer sus creencias.

El mito del Yakuza ha sido creado por ellos mismos, con la ayuda de famosos escritores, pasando a intentar transformarse en los nobles guerreros del pasado. La pretensión Yakuza es la de seguir una tradición de “caballeros proscritos” (machi-yakko), combatientes por el oprimido con un idealizado código samurai de honor, valor, lealtad y determinación. Si una vez los machi-yakko protegieron a los aldeanos contra los grandes señores, el yakuza idealizado protege a la sociedad de los forasteros y los pequeños criminales, formándolos en los valores de la disciplina. Además ayudan a proteger al japones ordinario de los extranjeros que viven en su medio, generalmente violentos soldados americanos.

Breves comentarios sobre el cine de Yakuzas.

Las películas de Yakuzas han sido populares desde el principio de la postguerra. Mientras que las películas de Samurais, sobre todo a partir de los años 60, comenzaron a parecer demasiado formales y pasadas de moda, el yakuza llenó el papel del samurai moderno. Las películas de Yakuzas son a menudo nostálgicas, con héroes que viven y mueren por unos valores aparentemente perdidos en el Japón moderno.

Las películas de Yakuzas de los primeros compases de la postguerra se denominan “Nynkio Eiga” (Películas de Caballeros), caracterizadas por líneas muy especificas, decadente occidentalización, corruptos hombres de negocios y políticos que acosan a un pueblo inocente en contra de los Yakuza locales. Los estudios Nikkatsu y Toie produjeron muchas variaciones de este mismo tema, resaltando los aspectos de la vida yakuza, su felicidad, sus amores, incluso si vida fuera de hogar natal o la lealtad de sus cuadrillas. estos temas de sufrimiento, resistencia y honor resonaron en los espectadores japoneses hasta finales de los 60, incluso en las manifestaciones estudiantiles se veían carteles del actor Ken Takakura, uno de los mas famosos interpretes del género en aquella época.

Directores como Seijun Suzuki estaban ya cansados de este dogmatismo en el género y comienzan a retratar al Yakuza con sus rígidos códigos de conducta, como personajes perdidos en un drama absurdo. Quizá el Yauza no era mas héroe o defensor de la sociedad que el asalariado normal. En las cintas de Suzuki el Yakuza participa en extraños rituales, en iniciaciones que buscan la lealtad a la familia o interminables búsquedas por los bajos fondos de Tokyo para matar a otros asesinos y así convertirse en el número 1 de una absurda lista de la muerte.

Los excesos y el romanticismo estilístico de los años 60 llevaron a una nueva casta de realismo crudo en los años 70 en el conocido como “Jitsuroku Eiga” (Películas Documentales Reales). Kinji Fukasaku destacaría entonces como el director por excelencia, rodando sus películas como un reportero saca sus fotografías, buscando el realismo y su particular visión de la brutalidad. Sus Yakuzas hace tiempo que han dejado de lado cualquier código de caballería, y no están muy dispuestos al auto sacrificio. Sin duda su obra maestra es “Jingi Naki Tatakai” (Battles without Honor or Humanity), que contaban las guerras violentas y fratricidas de una familia Yakuza surgida de las cenizas de Hirosima, en su lucha por la supremacía.

Durante los 80 gran parte del sistema de producción japones se vino abajo, debido a la presión de un Hollywood cada día mas poderoso y con la proliferación del video doméstico. La Nikkatsu se paso en gran parte al porno suave y las películas japonesas se convirtieron en sangrientas producciones de serie B sobre porno, yakuzas y samurais de bajo presupuesto. Takeshi Kitano, actor y cómico, ayudo a restablecer el género en los 90, con unas películas minimalístas menos románticas que las producciones de los 60 pero también menos depravadas que las cintas de Fukasaku.

Algunas películas imprescindibles.

1960s Gansters Románticos

Seijun Suzuki:
Branded to Kill (Koroshi no Rakuin, 1967)
Tokyo Drifter (Tokyo Nagaremono, 1966)
Youth of the Beast (Yaju No Seishun, 1963)
Kanto Wanderer (Kanto Mushuku, 1963)

Toshio Masuda:
Velvet Hustler (Kurenai no nagareboshi, 1967)

Yasuharu Hasebe:
Black Tight Killers (Ore ni Sawaru to Abunai ze, 1966)

1970s Realismo Brutal

Fukasaku Kinji:
Battles without Honor or Humanity (Jingi Naki Tatakai, 1973-1974)
Yakuza Graveyard (Yakuza no Hakaba: Kuchinashi no Hana, 1976)

1990s Reviviendo el Género

Takeshi Kitano:
Brother (2000)
Fireworks (Hana-bi, 1997)
Sonatine (1993)

Juzo Itami:
Minbo or the Gentle Art of Japanese Extortion (Minbo no onna, 1992)

Hiroyuki Tanaka (Sabu):
Postman Blues (1997)

4 Respuestas

  1. Seijun Suzuki

    […] principales producciones de la Nikkatsu durante los 60 se centraban en violentos Yakuza Eiga y cintas criminales y el comienzo de las que serían cintas predominantes durante los 70, el porno […]

    Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.