Las películas de ninjas y artes marciales son quizás el menor de los esperpentos cinematográficos que pudieron salir de la mente de productores como Joseph Lai y Tomas Tang, personajes que eran capaces de grabar, montar, plagiar y todo lo que se terciase para realizar esos productos de bajísimo presupuesto destinados a la simple y llana diversión, pero diversión solo para ciertos paladares capaces de aguantar las locuras extremas y el acabado serie Z. No seré yo quien os hable hoy de este cuasi género cinematográfico de la generación del videoclub, sino que eso se lo dejo al creador del libro que os presento hoy y que está en preventa desde hace ya unos días.

Golden Ninja Operation es el primer libro a nivel internacional en investigar sobre dos de las productoras estrella del cine de ninjas, la IFD y la Filmark, y ha salido de la mente siempre activa de Jesús Manuel Pérez Molina, activista del cine hongkonés (y de todo el sudeste asiático) clásico e incansable investigador de estas películas más subterráneas, al menos desde que lo conozco en estas lindes internautas. Jesús nos ha presentado el mismo la experiencia vital que lo ha llevado a escribir este libro y quién mejor que él para descubrirnos este mundo que va mucho más allá de las propias películas.

golden ninja operation

El 27 de marzo, después de un año de trabajo recopilando información obtenida durante más de una década, salió a preventa el primer libro dedicado, en todo el mundo, en exclusiva a la IFD de Joseph Lai y a la Filmark de Tomas Tang. Quizás las dos productoras de Hong Kong que más detractores tienen entre los aficionados al cine asiático. Y es que no deja de ser paradójico e irónico que unas películas que todo el mundo conoce, que fascinan y provocan rechazo a partes iguales, nunca antes hubiesen sido analizadas desde una posición si no de admiración sí al menos de respeto e intentando comprenderlas en lugar de atacarlas de tantas e infames maneras. Que sí, que son pelis malas, baratas, cutres y todos los adjetivos peyorativos que se les quieran adjudicar. Pero nadie puede negar que sean películas divertidas, que no puedes dejar de mirar aunque a priori sepas que no vas a encontrar una joya cinematográfica. Hay quien dice que vista una, vistas todas… pero es que ese razonamiento (excusa o justificación más bien) es igual de válido para la mayoría de cintas de Kung Fu clásico donde un alumno busca la ayuda de un maestro para consumar una venganza, o la de un gánster que se quiere reformar tras salir de prisión y vuelve a la acción cuando ve que no se puede reintegrar en la sociedad. Incluso la prestigiosa Shaw Brothers producía ese tipo de cine en cadena, sin embargo, nunca sufrieron el rechazo de la misma manera que Lai y Tang, tanto de crítica como de público. Hay miles de casos de aficionados más radicales que se han sentido estafados al sentarse delante de la tele y ver una película de Joseph Lai, pero lo más extraño es que tras la, para ellos, decepcionante experiencia, volvían a recaer y repetir el supuesto error de volver a sentarse delante de la tele y seguir castigándose con aquellas películas… ¿Por qué? ¿Qué contenían esas imágenes para crear esos sentimientos de estafa y placer masoquista al mismo tiempo? ¿Por qué quien se sentía estafado tras visionar una película de ninjas de colorines volvía a caer en la tentación de ver las demás? Alguna razón deber de haber, desde luego. Y en este libro intento dar a comprender algunas de esas razones.

La aventura de intentar comprender las películas de la IFD y la Filmark comenzó en octubre de 1998, cuando tuve la oportunidad de viajar a Hong Kong y tropezarme con James M. Crockett, uno de aquellos occidentales que aparecían en aquellas películas. Las anécdotas que me contaba sobre los rodajes, sus alegrías y sus penas en una industria que hasta poco antes producía más de 200 títulos al año me fascinaban tanto como sus propias películas. Además, en una pequeña tienda pude comprar unos VCDs de The Ninja & the Thief y Killer Cop (The Trap), las cintas que sirvieron de base a Ninja Thunderbolt y Silver Dragon Ninja (Corrupción en Chicago), respectivamente. Al verlas en su edición original y no encontrar las escenas postizas con ninjas occidentales me di cuenta de que los bulos que circulaban por la entonces joven Internet, que decían que tanto la IFD como la Filmark usaban films incompletos o que rodaban una parte con occidentales y otra con asiáticos antes de juntarlas en una sola peli, eran totalmente falsos. A eso había que sumar que en 1998 Hong Kong era todavía un plató de cine y era fácil ver rodajes en las calles, lo que me permitió entablar contacto con algunas personas que me ayudaron a conocer los lugares de rodaje, las distintas agencias y las formas de usar a occidentales para darles un look mas internacional al producto. Mi curiosidad fue en aumento y, en cierto modo, me obsesioné con encontrar todas las películas originales usadas por la IFD y la Filmark. Quería conocer a quien participaba, tanto delante como detrás de las cámaras, en aquellas producciones extrañas cuyos títulos de crédito estaban llenos de nombres ingleses pero estaban protagonizadas por chinos y otras etnias asiáticas; quería visitar los sitios donde se habían rodado… Lo quería saber todo y a eso me dediqué en las sucesivas estancias que pasé en Hong Kong.

Jesus Pérez y Mike Abbott (Hong Kong, 2009)

En 2010, cuando retorné a España, decidí hacer un blog dedicado al tema. En un principio quise dedicarlo solo a las localizaciones de rodaje, pero al poco me di cuenta de que las entradas más populares eran las dedicadas a identificar las películas de diferentes nacionalidades usadas por Lai y Tang, y la manera tan singular de editar material nuevo con melodramas para convertir aquello en una cinta de acción ninja. Lo más sorprendente para mi fue que mucha gente sintió curiosidad por mi blog y que incluso editores de la base de datos HKMDB que, hasta aquel momento, habían obviado aquellas cintas, usaban los datos de mi blog para llenar el hueco existente tanto de la IFD como de la Filmark. Y es que esa es la única cuestión que aún no logro comprender: si existen tantísimos trabajos, libros, revistas, documentales sobre el cine de Hong Kong ¿por qué en casi ninguno de ellos se nombra siquiera a estas productoras, que incluso influyeron en grandes estrellas y compañías a la hora de usar occidentales para vender mejor sus productos internacionalmente? ¿Por qué ese ostracismo, casi negación del trabajo de unos productores cuyas películas se han distribuido y son conocidas en el mundo entero?

Golden Ninja Operation: Los secretos de la IFD y la Filmark, publicado por Applehead Team Creaciones (la joven editorial que se arriesgó y apostó por mí para convertir toda esa información en un libro), se basa en todos los datos que he ido recopilando en los últimos 17 años. Como podrán suponer, darle forma a tal cantidad de datos ha sido una labor mastodóntica y agotadora para la que he contado con la inestimable e impagable ayuda de Pedro J. Tena (uno de los tres responsables de Applehead, junto a Frank Muñoz y Emilio Díez). En muchas ocasiones hemos acabado saturados, sobrepasados, estresados y con los ánimos por los suelos, con la constante contrastación de información falseada o equivocada. Pero, como bien dice Pedro, el resultado ha merecido la pena. Y, sinceramente, creemos que este primer estudio sobre la IFD y la Filmark servirá para comprender mucho mejor una filmografía tan exótica como la de Hong Kong en general, y el fenómeno de la obra de Lai y Tang en particular.

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