posternikkiMajo no takkyūbin
1989
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki (novela de Eiko Kadono)
Producción: Nibariki, Nippon Television Network Corporation, Studio Ghibli
Música: Joe Hisaishi
Animation, seinen-eiga

Nicky ha cumplido los 13 años y, como todas las brujas inexperta a su edad, debe emanciparse durante un período de un año para encontrar su propia especialidad y completar así su período de aprendizaje. Así que coge su escoba y a su gato Jiji y busca una ciudad cercana al mar dispuesta a entender los conceptos de amistad e independencia para poder madurar por sí misma.

Nicky, la aprendiz de bruja es una adaptación de la novela infantil escrita por Eiko Kadono Majo no Takkyūbin (1985) encargada en 1987 por el Grupo Fudosha a Studio Ghibli. Sin embargo, no es hasta el estreno de Mi vecino Totoro (1988) cuando Miyazaki toma las riendas del proyecto, asumiendo también la elaboración del guión e inspirándose en la ciudad sueca de Visby para recrear la ciudad portuaria de Koriko, situada en una Europa de 1950 alternativa en la que la Segunda Guerra Mundial nunca tuvo lugar. El título de la película coge prestado el nombre y el gato negro del logo de la empresa de transportes japonesa Yamato, la cual se benefició enormemente de esponsorizar el proyecto (McCARHTY, 2008).

Dado que la obra original de Eiko Kadono consta de historias breves sobre las diferentes personas que Nicky conoce durante sus entregas, Miyazaki tuvo que crear tres elementos dramáticos clave para crear la trama de la película: el accidente con el dirigible, los problemas de Nicky con la magia, el hecho de que Nicky gane dinero con sus entregas. En este caso, como señala Napier, el primero sirve como elemento visual que reafirma el mensaje del segundo (NAPIER, 2005). A pesar de que la autora en un principio no estuvo nada de acuerdo con estos cambios (McCARTHY, 2008), estos elementos dramáticos son claves para expresar el tema central de la obra: la independencia. Pero no hablamos de la independencia económica, que Nicky consigue cuando empieza su negocio de correos, sino de la independencia espiritual necesaria para descubrir sus propios talentos y limitaciones y confiar en sí misma. En esta transición emocional de la adolescencia a la edad adulta, Nicky es asesorada por dos mujeres que sustituyen la figura de su madre: Osono, la propietaria de un negocio y Úrsula, una pintora independiente. Y, el contrapunto, correrá a cargo de Tombo, un niño ilusionado con la aviación –volvemos a ver aquí una referencia a las obsesiones propias del director—que le ofrece su amistad de manera completamente altruista. Tombo actuará en el film como el galán dispuesto a ayudar la dama y a la vez como el galán en peligro que necesita ser salvado.

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En cuanto al tercer elemento, es crucial para romper con el prototipo de cuento de hadas; Ya lo había roto con el doble rol de Tombo, pero además en este cuento de hadas el director trasciende el arquetipo de la bruja que tiene que buscarse el sustento y esto la ata al mundo real a la vez que enfatiza el mensaje de la película (NAPIER, 2005). Así, Miyazaki nos presenta una bruja muy humana que encarna a todas las jóvenes japonesas que sueñan con la libertad de las grandes ciudades pero que a menudo sienten ansiedad y soledad cuando se independizan. Nicky es en este sentido, el prototipo de heroína miyazakiana: valiente, alegre y dispuesta, que deberá recorrer su propio viaje heroico, aceptar la amistad de los demás y superar sus derrotas.

Es interesante que la historia se produzca, igual que ocurre con Mi vecino Totoro, en un historia alternativa en la que la Segunda Guerra Mundial no ocurrió. Aunque Satsuki y Mei viven en Japón y Nicky en Europa, el desarrollo de la política económica de ambos continentes es el mismo. Osono acoge a Nicky en su casa a cambio de que la ayude en la panadería, aunque exista una economía de mercado es la vida en comunidad lo que hace prosperar al mundo: el poder confiar en la ayuda y la amistad de los demás. Es decir, para Miyazaki la vida en comunidad es la solución tanto en Europa como en Asia; para él, sin la revolución Meiji y la Segunda Guerra Mundial, el movimiento socialista hubiera evolucionado de una manera exitosa.

A pesar de ser una película hecha por encargo, Miyazaki consiguió hacer un producto muy suyo. La lucha entre la modernidad y la tradición — el respeto a los mayores, el inexorable avance de la tecnología — es un tema central en muchas de las películas de Ghibli, pero en Nicky, la aprendiz de bruja, el director acepta la modernidad como algo inevitable a la vez que intenta mantener la tradición. Además, podemos encontrar dos personajes reciclados claves en el resto de su obra. Uno de ellos es la pintora Úrsula, basada en el personaje de Pippi Calzaslargas que Miyazaki intentaría adaptar en 1971 en Nagakutsushita no Pippi, de espíritu aventurero y con predilección por la naturaleza. El proyecto fue finalmente descartado pero los conceptos y el personaje serían rescatados para crear a Mimiko de Las aventuras de Panda y sus amigos (Isao Takahata, 1972) y posteriormente a la protagonista del cortometraje creado para el Ghibli Museum en 2006 House Hunting (MONTERO, 2012). Y el otro sería el personaje autobiográfico de Tombo, el niño loco por la aviación que inspiró en parte a Jiro de Se levanta el viento (2013).

Cuando Disney asume la distribución y doblaje del film lo hace a partir de la traducción que realizó Streamline Pictures para los vuelos internacionales de la Japan Airlines. Por ello hay varias incongruencias y varios cambios en el original, consensuados con Ghibli, aunque quizás el más significativo es que en la versión japonesa original Nicky pierde para siempre la habilidad de hablar con su gato Jiji mientras que en la de Disney la recupera cuando recupera su magia. Según Miyazaki, la pérdida de esta habilidad simboliza que Nicky ha conseguido madurar y ya no necesita hablar con un gato (MIYAZAKI, 2006).

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La versión de Ghibli no es la única de Majo no Takkyûbin que fue versionado en un musical en 1993 y en un live-action en 2014, pero sí la más lucrativa y la más galardonada: Nicky, la aprendiz de bruja fue un éxito en las taquillas japonesas, donde alcanzó los 18 millones de dólares y además, fue el DVD de anime más vendido en 2001. Además, el film fue galardonado a la mejor Película Animada en la 44ed. Mainichi Film Award (1990) y en la 12ed. Anime Grand Prix (1989); y con el premio especial y el premio a la popularidad en la 13ed. de la Japan Academy Prize.

BIBLIOGRAFÍA

CAVALLARO, Dani.  The Anime Art of Hayao Miyazaki.  North Carolina: McFarland, 2006, pp. 212.
McCARTHY, Helen. Hayao Miyazaki: master of Japanese animation: films, themes, artistry. Berkeley: Stone Bridge, 2008.
MONTERO, Laura. El mundo invisible de Hayao Miyazaki. Palma de Mallorca: Dolmen Editorial, 2012.
MIYAZAKI, Hayao. The Art of Kiki’s Delivery Service: A Film by Hayao Miyazaki. Viz Media, 2006, pp. 208.
NAPIER, Susan. Anime from Akira to Howl’s Moving Castle: Experiencing Contemporary Japanese Animation. New York: Urban Media Comics: 2005, pp. 355.

Redacción: Sabrina Vaquerizo (@svaquerizo)

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