Reseñas

Trilogía de Daimajin – (re)descubriendo a Kenji Misumi

Qué en esta casa gusta el Kaiju Eiga -cine de monstruos gigantes- es algo evidente, no obstante Godzilla es rostro visible de Asiateca prácticamente desde sus inicios y hemos escrito reseñas, biografías, recopilado carteles, etc en torno al género desde hace muchos años.

Hubo un tiempo que la moda de este tipo de cintas, sobre todo dentro de la ciencia ficción local, era tal, que había que meter un monstruo en la película si o si, daba igual que fuera necesario o no, incluso daba igual la sinopsis de la propia película. Un monstruo siempre es bien. Así pudimos disfrutar de cosas como la estupenda Gorath (妖星ゴラス, 1962), dirigida por el gran Ishiro Honda y donde una gran estrella errante se aproxima a la Tierra y se debe urdir un plan para salvarla: Construir motores que desvíen al planeta de su órbita. ¿Qué pintaba una morsa gigante en el polo terrestre poniendo dificultades a la humanidad? Pues realmente nada. ¿Y que me dicen de la también destacable Space Monster Dogora (宇宙大怪獣ドゴラ, 1964)? con su trama de robo de diamantes que está más próxima al policíaco y el cine de espiás que a otra cosa, a pesar del monstruo que le daba nombre.

En epopeyas fantásticas como Los Tres Tesoros (日本誕生, 1959), dirigida por Hiroshi Inagaki, ya podemos ver al dragón de 8 cabezas Orochi, pero no es común que el género se adentrase en las lindes del cine de época de forma más directa y precisamente Daimajin es un buen exponente.

El mundo del Kaiju Eiga estuvo siempre dominado por los estudios Toho, creadores de Godzilla y de buena parte de las películas de monstruos que surgieron a su alrededor. Daiei Studios fue de las pocas que pudo hacerles algo de frente en este mundillo con la creación de su conocida tortuga gigante Gamera, cuya primera película vio la luz en 1965 y que estrenaría una nueva entrega al año hasta la bancarrota del estudio en 1971. Daimajin fue otro intento de la Daiei de crear una nueva franquicia, tomando a directores conocidos dentro del estudio y produciendo rápidamente varias películas entretenidas y comerciales, que se estrenarían todas en 1966.

La primera de ellas, Daimajin (大魔神, 1966), fue obra de Kimiyoshi Yasuda, bien conocido dentro de otras sagas del estudio ya que dirigió 6 entregas de Zatoichi con Shintaro Katsu, al menos 3 de Sleepy Eyes of Death con Raizo Ichikawa y diversos capítulos de la conocida serie Mute Samurái, además de películas de terror, cine yakuza, algunas entregas de la tristemente inaccesible saga de Bad Reputation

Se dice que en la montaña sagrada habita el dios diabólico, cuya ira teme el pueblo, y solo la estatua protectora lo mantiene encerrado. El señor feudal admite estas creencias y deja que los aldeanos celebren sus rituales, pero su lugarteniente Samanosuke le traiciona y se hace con el control del clan. Finalmente el hijo y la hija del señor son salvados por Kogenta y otros leales y se esconden en la montaña sagrada. Pasan 10 años, Samanosuke somete al pueblo construyendo una gran fortaleza y los leales que prometieron reencontrase intentan componer una resistencia, pero el malvado señor decide buscarlos, aunque para ello deba destruir la montaña sagrada.

Básicamente una cinta de época con sus traiciones, lealtad y acción, se centra mucho más en el concepto de maldad humana y de religiosidad. Aquí lo importante no es el monstruo, sino los desmanes del señor hacia el pueblo y de como este necesita protección de un ente poderoso que los ayude, por muy “dios diabólico” que sea. De hecho el aspecto enfadado de Daimajin recuerda, y mucho, a los Nio, esas feroces deidades protectoras de aspecto demoníaco que pueden verse en las puertas de muchos templos japoneses. La aparición de Daimajin se deja para el climax final, con escenas de destrucción y juegos de cámaras bastante entretenidas y destacables.

Durante esos años el Kaiju Eiga fue sufriendo una infantilización bastante marcada, centrándose en producciones para el público juvenil. El Hijo de Godzilla (怪獣島の決戦 ゴジラの息子) se estrenó en 1967, por poner un ejemplo claro. La propia Gamera es buena muestra de ello, con la eterna presencia de niños como eje del guion, cosa que esta primera entrega de Daimajin repite, primero con los jóvenes señores feudales y en su segunda mitad con un pequeño huérfano. Esta predominante presencia infantil marca un poco el tono general, el bien y el mal están claramente marcados, con villanos muy villanos y un pueblo oprimido muy oprimido. Además, a pesar de combates con espada o escenas de destrucción, se ve muy poca sangre a los largo de las diferentes películas.

La segunda entrega de la saga vería la luz un agosto de 1966 de la mano de Kenji Misumi. Hay bastante lio con los títulos internacionales de estas dos últimas entregas de la saga, y es que según las fuentes encontraran títulos como Return of Daimajin o Wrath of Daimajin, exactamente los mismos títulos de la tercera entrega. Si atendemos a los títulos originales nos quedaremos con Wrath of Daimajin (大魔神怒る), que no es el título que aparece en Letterboxd, por ejemplo.

En esta ocasión nos situamos en lago Yakumo, en cuyo centro hay una isla donde vive el dios protector de los clanes que habitan cerca del mismo. El tiránico señor Mikoshiba codicia las ricas y fértiles tierras que rodean el lago y durante una ceremonia en memoria del difunto señor Chigusa, Mikoshiba lanza un ataque, derrocando al honorable Lord Juro, que consigue escapar. En su vileza, Mikoshiba decide destruir la estatua del dios para aniquilar la resistencia de los aldeanos… imaginen como termina la cosa.

En mi opinión la mejor de la trilogía ya que deja un poco de lado esa eterna presencia infantil, a pesar de que el guion es prácticamente igual a nivel de estructura, el malvado señor que ataca y oprime a los débiles y las fuertes creencias y convicciones de los justos que finalmente se imponen. El autosacrificio es otro punto presenta en la trilogía, ya que siempre alguien inocente y puro decide dar si vida para que el dios escuche sus suplicas. El acabado es similar, en general, en toda la trilogía, destacando siempre la excepcional banda sonora de Akira Ifukube, que llena de marchas icónicas los momentos clave de la película recordándonos, inevitablemente, a los mejores momentos de la saga de Godzilla. Quiero ver la artesanía de Misumi en muchos planos, en sus juegos de luces y sombras, en como se separan las aguas del lago cuando aparece Daimajin. El director siempre se encontró cómodo en el cine popular, y está ahí, se nota.

La última entrega de Daimajin se entrenaría en diciembre de 1966 de la mano de Kazuo Mori. El contraataque del Dios Diabólico (大魔神逆襲) sería el título más cercano, aunque en Letterboxd la encontraran como Wrath of Daimajin.

La película comienza con varias escenas de destrucción que nos dejá claro que los aldeanos deben temer adentrarse en la montaña del dios diabólico, ya que cuando si ira despierta, terremotos e inundaciones asolan los valles. Un hombre llega exhausto a la aldea e informa que el malvado lord Arakawa está secuestrando a los leñadores de la aldea para hacerlos trabajar construyendo su fabrica de pólvora en los pozos de azufre. Solo hay una forma de llegar antes del invierno y es atravesando la montaña del dios. Unos niños deciden emprender el viaje por su cuenta y se lanzan a la aventura.

No es el mejor cierre de la trilogía que hubiéramos deseado ya que durante casi toda la película el foco es los niños, recorriendo la montaña, sobreponiéndose a las adversidades en un tono aventurero y simpático, pero bastante anodino, luego te meten algunas escenas que rompen eso de forma abrupta y no sabes muy bien como tomártelo. Por otra parte las escenas de opresión o del propio villano son escasas y este último es bastante descartable. Lo realmente interesante son sin duda las escenas de Daimajin, con destrucción bajo la nieve introduciendo algunos nuevos elementos de efectos visuales bien resultones y ampliando un poco su imaginario.

Resumiendo, Daimajin es una trilogía entretenida y divertida, una mezcla interesante de cine de época y Kaiju Eiga que destaca muchísimo sobre otros productos de género monstruoso que se estaban realizando en ese momento.

Jorge Endrino

Informático de profesión y cinéfilo por afición. Amante del cine de género en general gusta enormemente del cine clásico y los géneros más puramente asiáticos: Kaiju Eiga, Wuxia, Chanbara, Jidai Geki, Kung fu...

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba