06
Ago

Eiichi Kudo

eiichi kudoEn 1985, el director de Assassination, Masahiro Shinoda, declaró a la periodista Judy Stone: “Lo que caracteriza a Japón es la imposición del poder absoluto y la autoridad sin el derecho a que la gente lo pueda cuestionar o debatir. Estados Unidos, a pesar de sus injusticias, ha parecido una fuerza de inspiración para aquellos sometidos al peso del autoritarismo”. Veinte años después de la Segunda Guerra Mundial, Japón atravesaba por una época de gran desilusión y por toda la gama de extremismo político. Era el momento adecuado para las mordaces películas jidai geki (dramas de época, en los que se encuadra el chanbara o cine de samuráis), que reflejaban la violencia de aquel tiempo. Grandes directores como Shinoda, Hideo Gosha, Kenji Misumi, Kihachi Okamoto y Eiichi Kudo se unieron a un grupo que hacía mordaces filmes de época muy relacionados con sus posicionamientos en la nueva ola.

No todos ellos eran fervientes demócratas. Algunos, como Gosha, eran muy desafiantes, mientras otros, como Shinoda, confiaban más en las virtudes del sistema democrático; pero todos sentían que habían sido traicionados por el kokutai (el sistema social basado en la obediencia ciega al emperador de la ideología samurái), aunque no siempre podían sumarse a unos principios democráticos que algunos veían simplemente como otro sistema político impuesto a la gente. Sus películas jidai geki revelan tanto su pesimismo como su fe de la misma manera: la rebelión individual contra el autoritarismo. Sobre todas ellas, las películas de Eiichi Kudo nacieron del más improbable origen: los estudios Toei Kioto, el reino de entretenimiento jidai geki para masas. Aunque tácitamente acordadas como producciones de acción Serie B, la transparente fuerza de filmes como 13 Assassins, The Great Killing y 11 Samurai merece una nueva evaluación a la luz de la historia política.

Antecedentes

Eiichi Kudo nació en una familia de linaje samurái. De hecho, su bisabuelo había sido enviado por el Gobierno a Hokkaido para cultivar la tierra, probablemente poco después de que se estableciera la Comisión de Colonización de Hokkaido en 1869, y empezó a promover la ganadería en la zona. Era la época de la rehabilitación samurái tras la restauración Meiji, y la familia Kudo tenía una granja y caballos de cría. El cuñado de Eiichi Kudo, Masaaki Ito, director de Producción en los estudios Toei Kioto, cuenta cómo la familia crió los caballos de carreras típicos de la zona, los caballos Hokkaido Washu, para las carreras llamadas banei keiba, competiciones en las que los caballos arrastraban trineos de metal mientras competían entre ellos. Así que en su infancia Eiichi Kudo estuvo muy familiarizado con los caballos, y eso explicaría por qué, según su biógrafo Dirty Kudo (autor de Light and Shadow: Film director Eiichi Kudo), fue el primer director de la Toei que empezó a utilizar caballos en las secuencias de acción.

13 assassins

Cuando estalló la guerra, Kudo era muy joven para ser reclutado, pero, igual que su futuro compañero en la Toei Kinji Fukasaku, tuvo que desempeñar trabajos obligatorios para apoyar el esfuerzo bélico. Así, en compañía de inmigrantes coreanos, construyó un nuevo aeropuerto cerca del puerto de Tomakomai, en Hokkaido. Nadie sabe cómo se sintió Kudo tras ese duro periodo (aunque alguna vez declaró que había “fortalecido al enclenque niño que había sido”’) ni cómo le sentó que su familia, como todas las descendientes de samuráis, fuera etiquetada por las fuerzas de ocupación americanas como “enemigos de la democracia”.

Según su futuro asistente de dirección Misao Arai (también director en la Toei, en su caso de películas eroguro, un subgénero sangriento del hentai), Eiichi Kudo podría haber optado por un trabajo digno de su linaje tras estudiar leyes en la prestigiosa Universidad Keio. En su lugar, para la total decepción de su familia, eligió teatro y cine, campos de trabajo que no estaban tan bien vistos por aquel entonces. Pero Kudo parece haber sido algo rebelde toda su vida: se dice que tomó parte de las manifestaciones estudiantiles en la universidad y que era un activista. Esto podría explicar en parte por qué fue arrastrado por el tema socio-político en The Great Killing.

Tras entrar en la Toei en Tokio, Kudo, como se menciona en Outlaw Masters of Japanese Film, de Chris D., se unió de mala gana al grupo jidai geki en Kioto. Según sus colaboradores, no estaba muy orgulloso del ascendente samurái de su famita, así que no se sentía inclinado a convertirse en un director de chanbaras, tal vez porque no quería glorificar la vida de los samuráis en la pantalla, convencido de que habían creado un orden social injusto. Pero, tal como afirmó su cuñado Masaaki Ito: “El género en el que se sentía más cómodo, no obstante, era el jidai geki, y no las películas más modernas“. Dirty Kudo incluso aventura que a Eiichi nunca le gustaron mucho las películas de yakuza. Como cualquier joven que empezaba en la Toei, Kudo tuvo que pulir sus habilidades tras la cámara en productos de entretenimiento. Fue asistente de Tadashi Sawashima, director notable por sus musicales de época con la estrella del momento Misora Hibari. Kudo, pues, también hizo filmes de este estilo cuando debutó, como Flowers on the Road (Hanakago Dochu, 1961), uno de los pocos trabajos de sus comienzos que aún se pueden encontrar.

great killing

Jerarquía

Una estricta jerarquía era la ley en la estructura de los estudios de cine. Había tres rangos que delimitaban el prestigio y la posición de los directores: el A era para los kyosho (maestros) como Akira Kurosawa (Toho), Kenji Mizoguchi (Daiei) o Tomu Uchida (Toei); el B era para los artesanos del cine que mostraban un potencial capaz de hacerles subir al A, como Kenji Misumi o el propio Eiichi Kudo. El C era para los planificadores de escenas, como Shigehiro Ozawa (Toei). Los directores del rango A se hacían cargo de las producciones más prestigiosas, llamadas taisaku mono (producciones principales), que podían ser tanto trabajos personales como rodajes más comerciales, como los 47 Ronin de Sadatsugu Matsuda (Chushingura, 1956). Según Masaaki Ito, Kudo era un director del grupo B que tenía suficiente ambición como para verse a sí mismo como un verdadero artista, y no un mero artesano.

Para los directores jóvenes como él, la oportunidad de mostrar su verdadero carácter llegó con el declive de las jidai geki, lo que obligó a los estudios a renovar el género, haciéndolo más violento y realista para reflejar la realidad social. Por ejemplo, en 1960, Inejiro Asanuma, líder del Partido Socialista, fue asesinado por un extremista de derechas frente a las cámaras de televisión. De alguna manera, la brutalidad de ese asesinato sirvió de contexto para encuadrar el tono de algunas de las más realistas jidai geki producidas en esa década (no tanto del Sanjuro de Akira Kurosawa, 1962, como de filmes como The Executioners, 1964, de Tai Kato, o The Great Killing, del propio Kudo).

Una trilogía en blanco y negro

El declive de la masiva producción de jidai geki de entretenimiento coincidió con el final de las carreras de algunas estrellas del género como Utaemon Ichikawa y Chiezo Kataoka. Lo que ocurrió fue que, como en el periodo previo a la guerra, las jidai geki se volvieron cada vez más realistas, mordaces y corrosivas en sus contenidos y mensajes. La cámara se liberó de formas más propias del teatro y los mensajes sobre la crueldad de la sociedad samurái se intensificaron. Masahiro Shinoda comentó una vez que sentía la necesidad de “acabar con la despreocupada frivolidad con la que las jidai geki de la Toei exploraban el trasfondo histórico de la era Edo”, y mostrar cómo el periodo bakufu (shogunato) reflejaba los excesos de la sociedad japonesa moderna. Eiichi Kudo iría a romper los moldes de la Toei con tres grandes películas: 13 Assassins (Jusannin no Shikaku, 1963), The Great Killing (Daisatsujin, 1964) y 11 Samurai (Juichinin no Samurai, 1966). Las tres, filmadas en blanco y negro, funcionaban como espejos de los temas candentes en los años 60: la rebelión y los asesinatos políticos.

13 Assassins

13 Assassins era una especie de revisión de la obra de Akira Kurosawa Seven Samurai. Incluso era tácitamente aceptada por la prensa especializada como una copia de la obra maestra de Kurosawa. En su debe, hay que reconocer que 13 Assassins parece demasiado un filme de transición, en el sentido de que Kudo aún no había terminado de desarrollar su estilo realista; tanto más cuanto la producción fue respaldada por el gran Chiezo Kataoka, miembro por entonces del consejo de administración de la Toei. El papel de Chiezo Kataoka, un heroico y sacrificado samurái, es probablemente lo que hace que la película sea más tradicional que osada en su forma y contenido. Ahora, en su haber, hay que reconocer que Kudo y su guionista, Kanao Ikegami, lograron una perspectiva diferente a la historia de Seven Samurai; mientras que el filme de Kurosawa enfrenta entre sí a modestos samuráis para el beneficio de una clase despiadada (concretamente, los campesinos), la película de Kudo presenta la lucha entre samuráis como un beneficio para la propia sociedad samurái, el bakuhan. En cierto sentido, el filme de Kudo es más oscuro que el de Kurosawa, ya que describe un mundo de en el que la violencia sin recompensa es algo cotidiano. En The Great Killing, Kudo se muestra más libre y sustituye a los samuráis de alto rango de 13 Assassins por personajes más cercanos a su conciencia social: pobres y marginados, parecidos a los que conoció en los conflictos estudiantiles de los años 60.

Aunque Kudo dejó claro que su obra maestra The Great Killing era una revisión, bajo la forma de una jidai geki, de los acontecimientos de las revueltas estudiantiles, su asistente de dirección Misao Arai reconoció que nunca lo escuchó de boca del propio Kudo, puesto que el director no solía dar sus opiniones políticas en público. En cualquier caso, el libro de Dirty Kudo nos da un elemento clave sobre la posproducción del filme: el hecho de que Kudo insertó en la banda sonora de la película, en la escena del frenético tumulto, una grabación tomada en las manifestaciones universitarias contra el ANPO, lo que nos revela su simpatía por los movimientos estudiantiles.

Esta revelación podría implicar que The Great Killing es la expresión de los ideales de Kudo. Pero los tres filmes están lejos de suponer eso; sus tramas de venganza sólo conducen al caos y la desesperación. No hay victoria en el asesinato. Más aún: el gran asesinato de la película no cambia gran cosa del orden social predominante. En palabras de Dirty Kudo: “La película sólo muestra a miserables perros mordisqueando el sistema político”. La visión pesimista de la violencia, una vez más, hace de The Great Killing algo más que otra simple película de katanas. Es también un filme de la Nueva Ola con un posicionamiento político y moral. Puede ser visto como una metáfora del activismo estudiantil y como la declaración moral de un director con antecedentes samuráis en su familia que veía la violencia como el ocaso del entendimiento. 11 Samurai, en la visión de Arai, “muestra a seres humanos aturdidos y alienados por su propia violencia”. Pero los tres filmes siguen también una fórmula comercial, especialmente el tercero, 11 Samurai: una venganza violenta.

Eleven Samurai

Entretenimiento contra realismo

El final de los años 60 vio el continuo declive del género jidai geki, incluyendo el chanbara de la Nueva Ola que lo había rejuvenecido momentáneamente. Kudo no quiso recurrir a filmar eroguro y tampoco le gustaba mucho el género yakuza. Así que encontró refugio en la TV. Los principales estudios se vieron obligados a hacer producciones para la televisión, y Kudo fue el primer director de la Toei Kioto asignado a la producción de series televisivas de jidai geki. Primero lo probó con Sengoku Mushuku (No Place to Rest in a Warring Nation), una fallida serie de 13 episodios, y terminó encontrando su oportunidad con las poco conocidas Shokin no Kasegi (con Tomisaburo Wakayama como estrella) y Professional Killers (Hissatsu Shikakenin, 1972). Esta segunda serie, que narra las terribles aventuras de tres antihéroes sin ninguna fe en el orden social, presenta algo que Kudo retomaría en su filme de 1980 Shadow Warriors (Kage no Gundan: Hattori Hanzo): incluir anacronismos en una parodia de época, como peinados modernos y motocicletas. En Shadow Warriors, Kudo mostró ninjas que luchaban contra sus enemigos ¡disfrazados de jugadores de fútbol americano!

Estos ejercicios de originalidad revelan uno de los talentos de Kudo: su habilidad para renovar los códigos visuales del jidai geki. Fue uno de los primeros, si no el primero, en introducir planos tomados con la cámara al hombro en los chanbaras de la Toei, como se aprecia en The Great Killing. Este trabajo manual con la cámara puede haberle servido para evocar la cobertura televisiva de las manifestaciones estudiantiles de la década de los años 60. Además, también trató de renovar los encuadres y enfoques tradicionales. Dirty Kudo revela cómo se inspiraba en el trabajo de Tomu Uchida, director de A Bloody Spear at Mount Fuji (1955). En The Kuroda Affair (Kuroda Sodo, 1956), explica, “hay una notable escena en la que se reúnen varios samuráis en la que Uchida coloca al samurái de mayor rango en una esquina de la habitación, no en el centro. Esta composición hizo que Kudo de que podía intentar nuevas aproximaciones visuales en sus filmes”. Como su colega de la Daiei Kenji Misumi, Kudo también empezó a filmar a los actores sin el tradicional maquillaje blanco. En los viejos filmes en blanco y negro, los rostros de los actores tenían que ser más blancos que los fondos, y por eso llevaban un empaste blanco de maquillaje, pero Kudo buscó mayor realismo en sus películas, siguiendo el ejemplo del pionero en este sentido Tai Kato. De igual modo, empezó a rodar interiores más sucios y desordenados buscando aportar mayor realismo.

the great killing

Un legado

Los conflictivos años 60 fueron una época dorada para unos cuantos directores, que renovaron un género criticado con frecuencia aprovechando la nostalgia y las crudas descripciones de la tate-shakai (la sociedad vertical de los samuráis). En Japón, sus trabajos fueron exaltados y criticados por igual al romper con un buen número de tradiciones. A menudo, entre 10 y 30 años después, esas películas fueron reconsideradas como cine avant-garde o joyas underground. Aunque las maravillosas películas de Hideo Gosha Samurai Wolf (Kiba Okaminosuke) o Tange Sazen (1966) fueron producidas por la Toei, el mayor éxito comercial y de crítica fue para las jidai geki de Kudo. Sus filmes, además de las taisaku mono (producciones de mayor prestigio) de Tadashi Imai, supusieron, como antes en las politizadas décadas de los años 20 y 30, una mayor aportación de realismo y conciencia social en las producciones jidai geki, que hasta entonces mostraban claras referencias de teatro kabuki.

Siguiendo la estela del veterano Daisuke Ito, autor de la formidable Conspirator (Hangyakuji) en 1961, los jóvenes Tai Kato y Eiichi Kudo firmaron agresivas producciones, dando como resultado obras maestras de la talla de The Executioners y The Great Killing. Ya sin nostalgia en ellos, esos épicos y sangrientos filmes eran espejos de las revueltas que agitaban Japón y vehículos morales en la sociedad de posguerra, en la que más y más japoneses se sentían marginales. Estas películas fueron producidas con el total apoyo de los estudios Toei, y significaron un cambio de paradigma: los filmes de Kudo condensaban las corrientes políticas de la época.

Irónicamente, las jidai geki de Kudo son el logro de un director que aunque miraba el legado samurái con desaprobación, se encontraba cómodo en las producciones épicas del género. Eso lo diferenció de, por ejemplo, el venerado director Masahiro Makino, que veía con mucho más agrado su propio linaje samurái. En cierto modo, Kudo hizo lo que quería que hicieran sus protagonistas: subvertir un nuevo mundo corrupto desde dentro, haciendo una guerra de guerrillas desesperada. Fue un “director de clase B en términos de jerarquía”, concluye Masaaki Ito, “pero ciertamente se consideraba a sí mismo como un verdadero autor. En el estudio tenía algunos privilegios que otros directores de menor rango podían envidiar, pero en el plató hacía cosas que otros no se atrevían a hacer. Todos los actores y técnicos lo adoraban”.

Eleven Samurai 1966

NOTA: Esta es una traducción libre y adaptada de davidn33 del artículo original escrito por Robin Gatto para midnighteye.


03
Ago

Historia del Cine Chino

destacamento rojo de mujeres

Los que nos sigáis por redes sociales sabréis que tenemos en marcha una interesante colaboración con Trabajo en China en donde hablamos del cine de aquel país. En esa línea hace algún tiempo encontré este curioso documental, en cuatro partes, sobre el cine chino que da un punto de vista muy local, e interesante, sobre la historia de la cinematografía del gigante asiático. Espero que os guste.


30
Jul

Yuzo Kawashima

KawashimaYuzo Kawashima apenas existe para Occidente. Por supuesto, no es el único caso. En algún punto entre Keisuke Kinoshita, para quien trabajó de asistente, y Shohei Imamura, quien lo hizo para él, Kawashima desapareció. Es tan poco lo que he encontrado sobre su persona y su obra que inevitablemente esta reseña será breve y empezará “en negativo”: no hay una entrada suya en el Historical Dictionary of Japanese Cinema, de Jasper Sharp; no se le menciona en el Oxford Handbook of Japanese Cinema, de Daisuke Miyao; no aparece en The Aesthetics of Shadow: Lighting and Japanese Cinema, del propio Miyao; se le ignora olímpicamente en To the Distant Observer: Form and Meaning in Japanese Cinema, de Noël Burch; como era de esperar, no existe para Outlaw Masters of Japanese Cinema, de Chris D., y ni siquiera Nagisa Oshima se acuerda de él en el documental 100 Years of Japanese Cinema. Y siendo esto doloroso, porque fue un breve pero gran director, lo más inexplicable es que tampoco tenga un hueco en el Japanese Cinema Film Style and National Caracter, de Donald Richie, porque precisamente su forma de retratar la sociedad de Japón en diferentes épocas a través del depurado estilo de su cine lo hacía muy pertinente. Y esto, claro, se traduce en el ínfimo número de películas suyas que nos han llegado, de las que apenas cinco cuentan con subtítulos en algún idioma.

Por contextualizarlo: Kawashima (1918-1963) era 13 años más joven que Mikio Naruse (con quien trabajó, como luego comentaremos) y 13 años mayor que Masahiro Shinoda; tenía 27 años cuando cayeron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y, dado que desde joven sufrió una parálisis parcial en el lado derecho de su cuerpo, no fue llamado a filas durante la Segunda Guerra Mundial, así que vivió en suelo japonés los bombardeos aliados, terribles por lo obvio y además por aleatorios. En 19 años de actividad, firmó más de 50 películas, de las que sólo he visto cinco, que son las que conforman la idea que tengo de él como director: Suzaki Paradise (1956), The Sun Legend of the Tokugawa Era (1957), Evening Stream (codirigida con Mikio Naruse, 1960), Temple of the Wild Geese (1962) y The Graceful Brute (1962). Si la sensación que me dan esas cinco películas fuera extrapolable a un cuerpo de obra que no conozco, tendría que decir que Kawashima es uno de los grandes directores japoneses, uno que se caracteriza por el ritmo de sus películas, que bajo una apariencia de comedia, incluso de enredo, retratan una visión muy sombría de Japón; por el permanente costumbrismo que muestra, el realismo, lo que hace de los prostíbulos y del sexo como moneda social en general uno de sus motores narrativos; por la exhaustiva planificación de sus rodajes, que se expresa en un increíble dominio de los espacios cerrados; y por cierta bondad, una empatía general con los personajes.

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Por supuesto, el sexo como moneda social, como recurso para granjearse un porvenir, como acuerdo implícito entre el hombre proveedor y la mujer dispuesta, ha estado y está presente en todas las culturas y sociedades, y en las que retrata Kawashima es un factor determinante. Puro realismo. Tanto, que en tres de las cinco películas mencionadas es uno de los protagonistas. En dos de ellas, The Sun Legend of the Tokugawa Era y Suzaki Paradise, además, el prostíbulo es una presencia constante que va determinando la acción. En la primera, es el escenario donde transcurre todo. ¿Qué mejor lugar para mostrar una sociedad cambiante, que está asomándose a la Época Meiji y a la restauración del Emperador mientras un creciente nacionalismo atenta contra los asentamientos extranjeros, que el día a día de un prostíbulo? En la segunda, en un maravilloso ejercicio narrativo, el prostíbulo nunca se muestra, pero su casi obsesiva presencia a un lado del puente determina toda la vida que se hace al otro lado. Cruzar ese puente es optar por otra alternativa de vida, una realidad cierta en ambas direcciones. La tercera de las películas que hacen explícito ese acuerdo de sexo a cambio de porvenir es Temple of the Wild Geese, en la que una preciosa Ayako Wakao conviene a tener una relación con el disoluto abad de un monasterio para tener cierta seguridad en su futuro.

El ritmo de las obras de Kawashima va de ágil a frenético y normalmente procura un halo de comedia que oculta una desalentadora visión de la sociedad. En Temple of the Wild Geese, el maltrato que propina el abad a su ayudante llega a extremos de sadismo; en Suzaki Paradise, la mayoría de los personajes o están pasmados o son o crédulos o malvados o interesados… hasta que completan su ciclo y vuelven a su estado inicial; en The Sun Legend of the Tokugawa Era, bajo una capa de magnífica comedia hay terroristas, estafadores, putas peleándose por los clientes, avaros proxenetas; en The Graceful Brute, toda una familia, toda, se dedica a la estafa hasta que se topan con una estafadora mejor. Pero también hay empatía: son al fin y al cabo seres humanos intentando sobrevivir. En estas películas es imposible pasar por alto las actuaciones de Yunosuke Ito (The Graceful Brute) y de Furanki Sakai (The Sun Legend of the Tokugawa Era): son perfectos para ese aire de enredo, para ese ritmo trepidante y esa desopilante comedia que caracterizan a Kawashima, y ambos parecen pasárselo realmente bien. Y, claro, está Ayako Wakao (The Graceful Brute y Temple of the Wild Geese), motivo ella sola más que suficiente para verse cualquier película.

Suzaki-Paradise

Como podéis comprobar, sólo estoy hablando de las películas que he visto, así que no puede ser más que un comentario parcial, pues no constituyen ni el 10% de su producción, pero no puedo hacer otra cosa. Aun así, las sensaciones son ciertas: en una encuesta realizada por Kinema Junpo en 1999 entre 140 críticos de cine, The Sun Legend of the Tokugawa Era fue considerada la quinta mejor película japonesa de todos los tiempos (coescrita con Shohei Imamura, quien lo reconoce como una de sus mayores influencias, éste haría su propia versión más tarde, Eijanaika).

Me resta hablar de una característica muy pronunciada en su cine: su tremenda habilidad para rodar en espacios cerrados, que se puede comprobar en casi todas las películas citadas y que llega a su máxima expresión en The Graceful Brute (maravilloso guión de Kaneto Shindo), que transcurre casi totalmente dentro de un minúsculo apartamento con algunas escenas en las escaleras del edificio. Sólo por la planificación, la versatilidad de los encuadres, los movimientos de cámara y los tabiques que están pero obviamente no están, ya merece la pena, pero además Kawashima le da verdadera categoría a esta sátira social escrita por Shindo. También es ejemplar el trabajo en The Sun Legend of the Tokugawa Era, que transcurre en gran medida dentro de un prostíbulo, o en los bares de Suzaki Paradise y el templo de Temple of the Wild Geese. No recuerdo un caso igual.

Todas estas características son las que, a falta de mejor confirmación, me hacen pensar que Mikio Naruse recurrió a él para las escenas del restaurante y de las chicas yendo de bar en bar en Evening Stream, codirigida por ambos. Desde luego, la parte más desenfada de la película, bajo la que corre un tremendo drama, con la hija enamorada del amante secreto de la madre, y esos interiores tienen la firma de Kawashima.

¿El resto de su obra? Bueno, además de Temple of the Wild Geese y The Graceful Brute, firmó otras dos películas el año anterior a su muerte, que le sorprendió (o no) en plena actividad, pues en el mismo año de su deceso, 1963, firmó otros dos títulos, Kigeki: Tonkatsu ichidai e Ichi ka bachi ka. Indudablemente, había alcanzado un importante estatus dentro de la escena del momento, dominada por una nuberu bagu con la que colaboró a veces pero a la que en realidad no perteneció. Reiko Dan (Sanjuro, Red Beard, When a Woman Ascends the Stairs), Daisuke Kato (Rashomon, Yojimbo, Ikiru), Michiyo Aratama (Kwaidan, The Human Condition, Dai-bosatsu toge), Yoko Tsukasa (Shisengumi, Samurai Rebellion, The Devil’s Island) y los mencionados Ayako Wakao y Furanki Sakai son algunos de los actores y actrices más recurrentes en su producción, que se caracterizó por la adaptación de obras literarias. Aunque uno se lo imagina febril, encargándose de casi todo y trabajando a destajo, Shugoro Yamamoto (autor, entre otras, de las novelas adaptadas en Dora-heita y Sabu), Masuji Ibuse (Kanzashi, Black Rain), Toyoko Yamasaki (Fumo chitai, The Great White Tower) y Tsutomu Minakami (A Fugitive from the Past, The Ballad of Orin) fueron algunos de los escritores a los que recurrió.

The Graceful Brute

Acabo con una disculpa y una enhorabuena: no he encontrado verdadera información sobre este tremendo director, así que estas impresiones son una valoración desde mi gusto personal y las cinco películas que recurrentemente he nombrado. Por otro lado, es una alegría que aún queden por descubrir directores de tanta talla, porque en el cine de Yuzo Kawashima hay una aguda inteligencia, con el sentido del humor que eso implica; una depurada técnica, con el saber narrativo que eso conlleva; una profunda sociología, con el costumbrismo al que siempre se presta; y un emocionante conocimiento de la condición humana, con las luces y las sombras que le son propias.

NOTA: Este texto sobre el director fue escrito por davidn33 durante el II Festival Internacional de Cine Allzine.


27
Jul

Coctel Yakuza – Yakuza Eiga Poster (VII)

No se porqué en verano me apetece una terracita viendo el atardecer y por supuesto uno de nuestros especiales cócteles Yakuza para amenizar la tarde. Hoy traigo una delicatessen, una receta clásica directamente desde la era del ninky eiga, una receta con la fuerza y la presencia de Sumiko (Junko) Fuji, aderezado con licores de la solera de Ken Takakura, Koji Tsuruta o Tomisaburo Wakayama. Espero que lo disfruten.

Hibotan bakuto (1968)
Red Peony Gambler
Director: Kosaku Yamashita
Hibotan Bakuto: Isshuku Ippan (1968)
Red Peony Gambler 2: Gambler’s Obligation
Director: Norifumi Suzuki
Red Peony Gambler 1 Red Peony Gambler 2
Hibotan bakuto: hanafuda shobu (1969)
Red Peony Gambler 3: The Flowers Cards Game
Director: Tai Kato
Hibotan Bakuto Nidaime Shumei (1969)
Red Peony Gambler 4: Second Generation Ceremony
Director: Shigehiro Ozawa
Red Peony Gambler 3 Red Peony Gambler 4
Hibotan bakuto: oryû sanjô (1970)
Red Peony Gambler 5: Oryu Returns
Director: Tai Kato
Hibotan bakuto: tekkaba retsuden (1970)
Red Peony Gambler 6: Notorious Gambler
Director: Kosaku Yamashita
Red Peony Gambler 5 Red Peony Gambler 6
Hibotan Bakuto: Oinochi Itadaki (1971)
Red Peony Gambler 7: Here To Kill You!
Director: Tai Kato
Hibotan Bakuto Jingi Toshimasu (1972)
Red Peony Gambler 8: Execution Of Duty!
Director: Takeichi Saito
Red Peony Gambler 7 Red Peony Gambler 8

20
Jul

Nits de Cinema Oriental (Vic 2015) – Balance

nits2015

Los espectadores del Festival Nits de cine oriental de Vic han decidido que la comedia japonesa Wood Job! sea la película ganadora del premio Gato de la Suerte por votación popular de esta edición. Un año que, de nuevo, ha estado marcado por un aumento de público, especialmente en las actividades, cenas y proyecciones al aire libre en la Bassa de los Hermanos, y en el que la asistencia a las sesiones interiores a competición se ha consolidado, con un ligero incremento respecto al año pasado. Cerca de 9.000 espectadores han disfrutado de la programación del Festival Nits de este año, un 10% más que en 2014.

La fórmula, que combina la estructura de festival de cine con el espíritu popular originario de aquellas primeras Nits de cine oriental, está consolidada pero aún puede dar más de sí. Este camino, sin embargo, no se puede hacer sin la profesionalización del certamen. Es el gran reto que tenemos delante. Este será el objetivo del Festival Nits 2016. Para ello contamos que se materialicen las intenciones reiteradamente expresadas tanto desde el Ayuntamiento de Vic como desde el Departamento de Cultura de la Generalitat y el Instituto Catalán de Empresas Culturales. Desde la organización, continuaremos profundizando en la búsqueda de apoyos en el sector privado, asociaciones y entidades, así como en los contactos con los organismos oficiales de los países protagonistas de este certamen.

El Festival Nits 2015 se ha vuelto a revelar también como una buena plataforma para la industria cinematográfica, con la presencia de representantes de diferentes distribuidoras de cine asiático que han tomado nota de los filmes proyectados y las reacciones del público para estudiar su comercialización en el mercado español. Y hablando de economía, destacar también la buena marcha de las Jornadas Horitzó Àsia, en el que se exploraron las oportunidades de negocio, tanto en el sector audiovisual como en otros sectores, en Hong Kong y la India.

Esta edición nos ha dejado muy buen cine, nos ha acercado más a la cultura de este gran continente que es Asia y ha llenado nuestros estómagos con los sabores de la gastronomía de la India, Japón, Hong Kong y Corea del sur. Una edición que, como siempre nos gusta destacar, no habría sido posible sin el empuje y esfuerzo de un equipo que a lo largo de todo el año y en especial durante esta semana se vuelca en hacer posible el Festival Nits.

Japón enamora

Wood Job! con las divertidas peripecias de un urbanita de pies a cabeza como Yuki Hirano en un pequeño y remoto pueblo de Japón en su versión más rural entretuvo al público del festival en la noche de la Bassa más multitudinaria de este año, la dedicada a Japón. Cerca de un millar de personas disfrutaron y decidieron que este hilarante filme con elementos fantásticos dignos del universo Ghibli y un mensaje ecologista nada artificioso merecía ganar el Gato de la Suerte 2015.

Pero no es el único filme japonés que ha triunfado en el Festival Nits. Judge!, la comedia ambientada en el artificioso mundo de la publicidad y la cultura del ego en la que se desgranan todos los estereotipos que tienen los occidentales de los japoneses, ha sido el segundo más votado por el público del certamen.

Un público que también se ha lanzado al abordaje con The Pirates, la espectacular producción coreana de aventuras, acción y humor que enfrenta dos grupos de piratas en busca de un sello real sin rehuir un mensaje ecologista y feminista y que ha quedado en tercera posición. En cuarto lugar encontramos Bang Bang!, un filme indio del universo Bollywood, otro clásico del Festival Nits. Protagonizado por las dos estrellas más resplandecientes del momento de esta industria, Hrithik Roshan y Katrina Kaif, esta respuesta india al James Bond occidental
ofreció acción de alto voltaje, una historia de amor, localizaciones en infinidad de países y los inevitables y imprescindibles números musicales a un público que vibró y acompañó las escenas clave con bailes, aplausos, silbidos y risas.

Culmina este podio la cantonesa Kung Fu Jungle, un homenaje al género de kung fu con la firma del director Teddy Chen lleno de breves apariciones de ilustres nombres del cine de artes marciales. El filme puso el punto y final al Hong Kong Day, una iniciativa posible gracias a la colaboración del Hong Kong Economic and Trade Office, que por cuarto año consecutivo ha apostado por el Festival Nits patrocinando un día dedicado a la cinematografía de este país.

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El público de las Nits con el cine más valiente

Más allá del ranking, queremos destacar la buena acogida de filmes de carácter más intimista y con mensajes a menudo controvertidos en sus países de origen como Qissa, Somehow y Uncle Victory, que atrajeron un gran número de público a las sesiones del Cine Vigatà.

Una de las mejores películas indias de la temporada, Qissa, habla sobre la identidad y los prejuicios con una crítica nada sutil al machismo que impera en la sociedad india. Una reflexión necesaria sobre el peso de la tradición en el comportamiento de las personas que se completó
con un interesante cinefórum protagonizado por el Consejo de Cooperación de Vic y la Asociación Talcomsom.

Somehow, opera prima de Cho Kyu-jun, es una tragedia basada en un poema que habla del equilibrio que puede nacer de la discordia, y en este caso de tres personajes en conflicto. También nos habla de la visión del mundo que tienen los budistas zen. Un filme que tuvimos el honor de que presentara el mismo Cho Kyu-jun junto con la actriz protagonista, Lee Suji y el músico de Roda de Ter, Guillermo Ramisa, autor de la banda sonora de este film surcoreano. También contamos con otra invitada de excepción, la guionista Liu Ya, para presentar el filme chino Uncle Victory. Una película de Zhang Meng prohibida en su país que a través de la sátira, el humor absurdo y la crítica subterránea se adentra en la pérdida del paraíso socialistaCine y mucho más También queremos destacar las muchas actividades que completan el certamen y que le dan una dimensión mayor e interdisciplinaria. La extraordinaria exposición de fotografías Rajahastan Suite de Miquel Pérez, que aún se puede ver en el espacio Josep Romeu de la Biblioteca Joan Triadú de Vic; la cautivadora historia de Los sabios ciegos y el elefante de la compañía Rondallaire que hizo las delicias de los más pequeños o el emocionante concierto de Guillem Roma en la Cava Jazz con su versión más asiática son algunos ejemplos.

Este año, sin embargo, queremos destacar dos: la presentación del primer libro del Festival Nits y el concierto de santoor del maestro Sandip Chatterjee.

Wild Wild East, del curry wéstern al soja wéstern se ha presentado en el marco del festival y pronto llegará a las librerías especializadas. Este libro único en el mundo, escrito por Domingo López y otras firmas invitadas, nos adentra en un viaje insólito por un terreno prácticamente desconocido como es el género de películas del Oeste en Asia. Los westerns gozaron de tanta popularidad en el continente asiático que rápidamente se transfiguró, adaptándose al paladar del consumidor local y se convirtieron en doblemente salvajes, ofreciendo algunas de las mejores obras del cine popular asiático. El libro se complementa con ilustraciones originales de Xevi Domínguez y lo ha editado Tyrannosaurus Books.

Durante el Festival Nits 2015 hemos podido comprobar esta afición al western en Asia a través de una retrospectiva con títulos emblemáticos como Sholay, la película más famosa del cine indio, Forajidos de Siam, un neo-western tailandés con acción en el estilo John Woo, Dr. Wong en América, sexta entrega de las aventuras de Wong Fei-Hung, El karate, el colt y el impostor, un soja western filmado en Almería con las estrellas de la Shaw Brothers o el clásico moderno de Johnnie To, Exiled.

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Wild Wild East, del curry wéstern en soja wéstern es el primer libro de una colección dedicada al cine asiático que impulsa el Festival Nits de cine oriental de Vic.

La otra joya del festival nos ha llegado desde la India. Un concierto emocionante de música santoor interpretado por uno de sus máximos exponentes, el maestro Sandip Chattarjee, que estuvo acompañado por el percusionista Debjit Patitundi en el Casino de Vic.

El santoor es un instrumento de 100 cuerdas originario del Valle de Cachemira, en el Himalaya, con una sonoridad que te atrapa y llena todos los sentidos. En manos de un virtuoso de la música clásica india, uno de los mejores músicos de su generación y discípulo del gran Pandit Tarun Bhattacharya como es Sandip Chatterjee, se convierte en una experiencia única que maravilló al público asistente.

Este concierto ha sido posible gracias a la colaboración de la Embajada India en Madrid. Coincidiendo en que la India ha sido el país protagonista, este organismo diplomático se ha implicado este año en el certamen en una relación que el agregado cultural de la embajada,
Maitrey Kulkarni, deseó que pueda seguir vigente en próximas ediciones después de visitar el sábado el Festival y disfrutar de la noche india en la Bassa de los Hermanos junto a la alcaldesa de Vic, Anna Erra, la delegada territorial del departamento de Cultura en Osona, Ma Ángeles Blasco, la concejala de Cultura, Susagna Roura, y una numerosa representación de la comunidad india en Vic.

Fotografías de Ángel Amargant

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