Ficha Técnica:

Historia del cine Chino, Ricard Planas.
Publicación: 01/02/2019.
Páginas: 384.
Edición ilustrada, encuadernación rústica con solapas.
Editorial: Chaplin Berenice.
ISBN: 978-84-17418-45-8.

Sobre el libro:

Siendo la industria del cine chino una de las más importantes en la actualidad, aún es una gran desconocida en nuestro país. Salvo nombres como Zhang Yimou o Jia Zhangke, poco se sabe de un cine que siempre ha colmado los sueños de sus espectadores, desde la glamurosa industria de Shanghai de los años 30 hasta el periodo de ocupación japonesa, desde la instauración de la República Popular en 1949 hasta la apertura de los años 80 pasando por el tormentoso periodo de la Revolución Cultural. Un cine que comprende géneros autóctonos como el de artes marciales (wuxia) y el de la Ópera de Beijing, y que compite desde siempre con las industrias extranjeras produciendo cintas bélicas y de espías, melodramas familiares y comedias románticas. Este libro supone el primer recorrido pormenorizado publicado en España de una historia apasionante, a través de aquellos títulos que, ya sea porque forman parte de la memoria sentimental de generaciones de chinos, o por su calidad artística indiscutible, merecen un lugar en el canon universal.

Pocos saben que los hermanos Wan realizaron en 1941 el primer largometraje animado producido en Asia, precedente del anime japonés. Cuando Ruan Lingyu, gran estrella del cine mudo, se suicidó, cien mil personas siguieron su cortejo fúnebre por las calles de Shanghai. El New York Times lo llamaría «el funeral más espectacular del siglo». La cuarta esposa de Mao Tse-Tung, Jiang Qing, había hecho sus pinitos apareciendo como secundaria en algunas cintas de los años 30. Se dice que, cuando lideró la Revolución Cultural, castigó a los miembros de aquella industria como venganza por no haberla convertido en una estrella, su sueño de juventud. Cineastas como Xie Jin, que debutarían con la República Popular, crearían un cine que, paradójicamente, recogía influencias del melodrama hollywoodiense. Son algunas de las muchas historias que incluye esta imprescindible obra sobre una cinematografía en ascenso.

Sobre el autor, Ricard Planas:

Ricard Planas es licenciado en filosofía (Universidad de Barcelona), Estudios de Asia Oriental (Universidad Pompeu Fabra-Universidad Autónoma de Barcelona) y Máster en Estudios Chinos (Universidad Pompeu Fabra). Hace una estancia en la Beijing Foreign Studies University como becario del ICO. Actualmente se encuentra cursando su tesis doctoral sobre la obra del cineasta Yuan Muzhi e impartiendo la asignatura de historia del cine chino en la Universidad Pompeu Fabra.

Lo primero que puede sorprender del acercamiento elegido por Ricard Planas en su libro lo encontramos nada más abrirlo y ojear el índice, compuesto por un voluminoso listado de películas dentro de unos someros bloques temáticos. ¿Un libro de reseñas cinematográficas? No realmente, ya que poco tiene esto que ver con ese tipo de productos. Tras una pequeña introducción, el autor va presentándonos las películas como si fueran las piezas de un gran puzle, las teselas de un mosaico que va construyéndose poco a poco a base de datos históricos, géneros y autores. En la mayoría de los casos la película es una mera excusa para hablar de un contexto histórico, o para presentar a un intérprete o director, o para aclarar como un género influyo en el desarrollo de ciertas partes de la industria. En más de una ocasión veremos al autor hablar más de otras películas que de la tratada, porque este puzle tiene muchas piezas y este listado de films es la excusa para introducirnos en mucho más. Este acercamiento puede fragmentar un poco la narración y exigir algo más de atención y memoria por parte del lector, que a veces debe unir por si mismo algunas piezas de este mosaico. Pero no penséis que esta es una lectura farragosa o complicada, todo lo contrario, es estimulante y terriblemente interesante.

Los textos se centran casi en exclusiva en el cine del continente, el cine de Hong Kong o Taiwan requeriría su propio libro, como poco, para hacerles justicia, y eso hace que no nos desviemos de una cinematografía que ha pasado por muchos momentos históricos que la han marcado profundamente, como la ocupación japonesa, la guerra civil, el establecimiento de la República Popular o los oscuros años de la Revolución Cultural. En sus casi 400 páginas Ricard tiene espacio suficiente no solo para abordar lo ya conocido, parte del cine propagandístico rojo o los autores más característicos de la Quinta y Sexta generación, sino también para lo desconocido, lo que solo los más entusiastas aficionados o investigadores conocen, sea en lo referente al cine chino pre-revolucionario, sea a los autores o géneros más locales de las nuevas generaciones de cineastas. De hecho, he querido ver un especial interés en esto último, en dar visibilidad a autores mucho menos conocidos en nuestros lares, a desmitificar ese aire de exotismo y rebeldía que parece obligado en la Quinta generación, en el que se encasillan muchos autores desde la perspectiva occidental, pero que es mucho más amplio en la perspectiva local. El autor quiere mostrarnos un rico legado cinematográfico que, en general, no hemos visto hasta ahora y que forma parte intrínseca de su historia, desde el realismo revolucionario maoísta, hasta el cine de animación de la Shanghai Animation Film Studio, pasando por el melodrama que popularizó Xie Jin antes de la Revolución Cultural, los grandes actores y actrices de los inicios del cine local -como Ruang Lingyu, Hu Die o Jin Yan-, o los autores y géneros de la china del nuevo milenio.

Este es un libro necesario y útil, tanto a nivel de conocimiento general como de referencia profesional. El hecho de estar articulado en torno a las películas hace que podamos construirnos un listado de visionados -yo desde luego lo he hecho- y ponernos en contexto más fácilmente antes, y después, de acercarnos a las películas. Solo echo en falta un final, y es que tras la última reseña el libro simplemente termina. Tras esta última pieza, el puzle parece quedar incompleto, con una parte ya unida y ligada, pero que continua, o más bien continuará, porque el cine chino esta en un periodo de auge que seguirá poniendo piezas sobre la mesa, pero eso será en el futuro. Quizás hubiera estado bien un epilogo sobre como está actualmente el panorama del cine chino o una valoración más personal sobre su futuro.

Sea como fuere este es un libro magnífico que viene a suplir un vacío que ya se hacia notar, sobre todo con la cada vez mayor irrupción del cine del continente en los circuitos internacionales y las plataformas de streaming, y la relativa poca información sobre algunos periodos de la historia cine chino que puede encontrarse desde nuestro país. Bien es cierto que existían algunos interesantes textos previos en nuestro idioma, como “Cine chino – breve mirada histórica” de Miguel Sazatornil, pero la extensión y profundidad de esta nueva propuesta la hace imprescindible para cualquiera que desee adentrarse en la historia del cine del gigante asiático.

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