La conocida como “The Bloodthirsty Trilogy” está compuesta por los films The vampire doll (1970), Lake of Dracula (1971) y Evil of Dracula (1974). Todos ellos producidos por la Toho y dirigidos por Michio Yamamoto. Se trata de tres productos realmente exóticos para la industria japonesa. Su exotismo viene por estar realizados al más puro estilo de terror gótico que imperaba en Europa en aquellos años (con realizadores como Mario Bava o Ricardo Fredda) y sobre todo influidos por los trabajos de la Hammer Films, cuya revisión de los mitos del terror (Drácula, Frankenstein, La momia…) triunfaba desde finales de los años 50. Y exóticos también por lo inusual de su ambientación contemporánea.

Hasta aquel momento, los relatos de terror japoneses solían ser historias basadas en el folklore y la literatura nipona y generalmente localizadas en la era Edo. Así, producciones de la Daiei como Ghost cat of Arima Palace (1953) o Ghost cat of the Okazaki Upheaval (1954) o de la Shintoho como The ghost of Kasane (1957) y The ghost of Yotsuya (1959). También producciones de más qualité como el clásico Kwaidan (1964) de Masaki Kobayashi, basada en los relatos recopilados por el japanólogo Lafcadio Hearn, en concreto en la obra de 1903, Kwaidan: Stories and Studies of Strange Things.

Por lo general, se trataba de historias basadas en los mitos locales, especialmente en la figura del yurei, o fantasma (mayormente femenino y que solía vestir con mortaja, kimono funerario, blanco y abrochado al revés) y sobre todo en la modalidad del onryo, o fantasma que vuelve del más allá buscando venganza. Entre las excepciones que se salen de este canon podríamos señalar Matango (1963), dirigida por el padre de Godzilla, Inoshiro Honda; o Horrors of the malformed men (1969), de Teruo Ishii, inspirada en obras del escritor Edogawa Ranpo.

Escarbando en el tema vampírico y en antecedentes previos, hay que ser conscientes de que el libro de Drácula, de Bram Stoker, no llegó traducido a Japón por primera vez hasta 1956 y las películas Universal protagonizadas por Bela Lugosi apenas tuvieron impacto en el Japón de la época (a Drácula se le conoció como Majin Dorakyura) y no fue hasta la llegada del Drácula de la Hammer e interpretado por Christopher Lee que el personaje empezó a adquirir presencia en el acervo popular. El primer film japonés con el término “vampiro” en el título fue The vampire moth (1956), de Nobuo Nakagawa. Sin embargo, se trataba de un relato de misterio a lo Edgar wallace, más que una película de terror. Aparte de alguna otra variante sui-generis como Goke, body snatcher from hell (1968) cruce de terror y ci-fi con mensaje anti-belicista; el verdadero antecedente real de la trilogía que nos ocupa sería The Lady Vampire (1959), por Nobuo Nakagawa, para la Shintoho; surgida a rebufo del Drácula de Terence Fisher, estrenada un año antes. Con un vampiro masculino (a pesar de lo que pueda hacer pensar el título)  interpretado por Shigeru Amachi (estrella de terror de la compañía en la época), su apariencia e indumentaria parecían más inspiradas en la de Lugosi que en la de Christopher Lee.

Esta se puede considerar la verdadera precedente de las películas de Michio Yamamoto. Yamamoto era ya un veterano de la plantilla de la Toho, habiendo trabajado como asistente de director para Akira Kurosawa en Trono de sangre (1957) y en films como Samurai assassin (1965) y Sword of Doom (1966). Su debut como director llegó en la televisión, gracias al auge del medio a finales de los 60 y su debut cinematográfico tuvo lugar en el film de acción Resurrection of the beast, de 1969. Yamamoto no fue un director prolífico, tan solo llegó a dirigir 6 largometrajes, y, de hecho, Evil of Dracula fue su último proyecto, tras lo cual volvió a la realización televisiva.

Título: The vampire Doll
Título V.O: Yûreiyashiki No Kyôfu: Chi O Suu Ningyô
Director: Michio Yamamoto
Año/País: 1970 / Japon
Duración: 71 minutos
Reparto: Jun Hamamura, Yukiko Kobayashi, Kayo Matsuo, Yôko Minakaze, Atsuo Nakamura, Akira Nakao

The vampire doll (cuyo título original japonés se traduciría como “La casa encantada del terror: la muñeca chupasangre”) sería la primera parte de esta trilogía, aunque parece que no estaba en los planes de la Toho que este film, con un ojo puesto en los éxitos de la Hammer de la época, llegara a tener dos continuaciones (más aún viendo que cada película tiene una historia totalmente independiente). Aunque en la ambientación, que transcurre mayormente en una mansión de estilo occidental, y en la caracterización de los personajes, chica vampiro de largo camisón atrayendo a sus víctimas durante la noche, se ajusta a los cánones occidentales; se trata de la más japonesa de las tres películas. Aquí la vampira protagonista nos recuerda más a la clásica yurei y sus métodos de extracción de sangre son más particulares (de hecho, no vemos que tenga colmillos). The vampire doll es la más escueta en duración de los 3 films (tan solo 71 minutos), lo que hace que la trama de misterio sea directa y sin tiempos muertos. Como sucederá en toda la serie, la combinación de misterio y terror, el aire gótico, pese a la ubicación contemporánea, y el toque japonés (la ropa tradicional de la señora de la casa nos recuerda que seguimos en Japón) hace que el film tenga un irresistible encanto y sea muy disfrutable.

Título: Lake of Dracula
Título V.O: Noroi no yakata: Chi o suu me
Director: Michio Yamamoto
Año/País: 1971 / Japon
Duración: 82 minutos
Reparto: Midori Fujita, Osahide Takahashi, Sanae Emi, Shin Kishida, Kaku Takashina, Hideji Ôtaki

Lake of Dracula contiene el nombre del conde transilvano en el título pero (al igual que sucederá en Evil of Dracula) su nombre no será pronunciado por ninguno de los protagonistas en todo el guión. De hecho, sabremos que el vampiro protagonista tan solo tiene una lejana procedencia occidental. Toho, de cara a la distribución internacional, pensó en recurrir al nombre del célebre vampiro para ganar gancho de cara al público occidental, lo que contribuyó también a la comparación de la saga con las producciones de la Hammer. El título original japonés se traduciría como “La mansión maldita: los ojos chupasangres”; estos ojos tienen verdadera presencia a través de los flashbacks de la protagonista, sugestivos momentos gracias a su poderosa estética (esos cielos de vivos colores…) Aquí los vampiros ya responden a los cánones (colmillos, forma de chupar la sangre, muertes a estacazos) y tradicionalmente es la película mejor considerada de las tres. Shin Kishida interpreta al vampiro y volverá a serlo en Evil of… aunque el personaje no mantenga relación alguna.

Título: Evil of Dracula
Título V.O: Chi o suu bara
Director: Michio Yamamoto
Año/País: 1974 / Japon
Duración: 87 minutos
Reparto: Toshio Kurosawa, Mariko Mochizuki, Kunie Tanaka, Shin Kishida, Katsuhiko Sasaki, Mio Ôta, Mika Katsuragi

Evil of Dracula, titulada originariamente La rosa chupasangre, cierra la serie, como la anterior, presentando unos vampiros clásicos al estilo occidental, aunque con alguna variación argumental que la diferencia de sus inspiraciones europeas. Suele ser considerada como la peor de las tres, pero el ritmo de su narración y un guión sin tiempos muertos hace que resulte tremendamente entretenida. Todo lo cual hace que la valoración global de la saga no pueda ser más que altamente satisfactoria, tanto para los curiosos por la cinematografía nipona, como también para los aficionados al cine gótico y vampírico. Entre los logros de estos films, no podemos dejar de mencionar sus bandas sonoras, firmadas por Riichiro Manabe y su empleo masivo del clavecín, que contribuyen sobremanera a su atmósfera gótica tan personal, y sin las cuales el triunfo de estos largometrajes sería mucho menor.

Documentación extraída del libreto escrito por Jasper Sharp que acompaña a la edición en blu-ray de la trilogía, editada en Reino Unido por Arrow Video. Respecto a los títulos, se ha optado por el título inglés internacional, salvo cuando cuenta con título en España.

Redacción: Felipe Múgica.

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