Ayer mismo se inauguraba una nueva edición del Festival Internacional de Cine FILMADRID con un variado programa que pretende descubrir senderos inéditos y novedosos dentro del paisaje cinematográfico contemporáneo, promoviendo y exhibiendo un cine de marcado carácter autoral y fuera de los mercados más comerciales. entre este programa se esconden algunas interesantes propuestas asiáticos, además de un curioso foco de nombre “Comedia y absurdo en el cine iraní”, que incluye películas como A Dragon Arrives! y Fish and Cat. Repasaremos a continuación estos extractos orientales, y para consultar los horarios y proyecciones os recomiendo visitar su página web.

Antiporno
Anchiporuno
Sion Sono, Japón, 2016.

Kyoko es una joven y polifacética artista. Vive encerrada en una habitación decorada con brillantes colores. Revisa su agenda social minuto a minuto, asistida por su secretaria Noriko, la cual sufre las humillaciones de Kyoko constantemente. De repente, toda la situación dará un vuelco…

La ya penúltima andanada cinematográfica de Sono Sion llega bajo la engañosa apariencia de obra de encargo: la histórica compañía Nikkatsu decidió en 2016 recuperar la línea de producción de roman porno que tan buenos réditos le proporcionó en los años setenta, confiando a cineastas de prestigio nipones la revitalización del formato. Trastocando la naturaleza nostálgico-crematística del proyecto, Sono entrega una enmienda a la totalidad del pinku-eiga (el género erótico japonés), y hace de su habitual cóctel de géneros narrativos un cóctel Molotov contra la cultura patriarcal de su país. La habitual “manera Sono” (ruido, furia e ironía) desdibuja, en un vertiginoso juego de desenmascaramientos, los límites entre representación y realidad para trazar un alegato, siempre pop y excesivo, contra una sociedad que cosifica y violenta el cuerpo de la mujer en aras del entretenimiento y la dominación y, por ende, contra las prisiones, físicas y simbólicas que atenazan la identidad femenina. GABRIEL DOMÉNECH

Children Are Not Afraid of Death, Children Are Afraid of Ghosts
Haizi bu jupa siwang, danshi jupa mogui
Rong Guang Rong, China, 2017

Cuatro hermanos y hermanas de 5 a 14 años cometieron suicidio colectivo bebiendo pesticida. ¿Qué pudo llevar a los niños a tal acto de desesperación ? En 2015, poco después del horrible suceso, Rong Guang Rong viajó a la aldea donde ocurrió la tragedia con la esperanza de encontrar una respuesta a esta pregunta.

No son muchas las veces que podemos encontrar películas que se adentren en el universo infantil con la originalidad que brinda el debut cinematográfico de Rong Guang Rong, cineasta y poeta chino que viajó por los pueblos de la China profunda para intentar hallar una respuesta imposible: ¿Qué lleva a cuatro hermanos pequeños a beber pesticida y terminar con sus vidas como ocurrió en uno de esos pueblos? ¿Cuáles son los miedos que acechan a los niños para que estos opten por el suicidio? Lo que podría ser el punto de partida de un documental malo y dramático sobre la realidad social se vuelve un doble viaje sincero e imaginativo. Por un lado, la historia personal del propio Guang Rong, también niño abandonado y con tendencias suicidas. Por otro, el aislamiento de las regiones en el interior de una China inaccesible y hermética. Nunca los peluches de animalitos de colores habían sido tan aterradores ni los ladridos de perros lejanos habían sido tan sobrecogedores. Mejor película asiática en Rotterdam 2017. FERNANDO VÍLCHEZ

Afternoon Clouds
Dopahar ke baadal
Payal Kapadia, India, 2017 (corto)

Kaki es una viuda de 70 años que vive con Malti, su doncella nepalí, en Bombay. La película narra una tarde en su casa, cuando una flor germina en el balcón. Malti se encuentra inesperadamente con un marinero de su pueblo natal. Mientras tanto, unos hombres en un callejón vierten repelente para mosquitos.

Afternoon Clouds, tanto en título como en premisa argumental, parece remitirse a filmes como los dramas de Mikio Naruse, pequeñas historias de aliento cotidiano y mirada reposada, enfocadas en el ámbito doméstico, donde los traumas, miedos y esperanzas de los personajes se manifiestan quedamente, a media voz. Sin embargo, el aparente relato de una tarde cualquiera en las vidas de una anciana y su criada va deslizándose serenamente hacia un territorio en que realidad y ensueño se funden, y en el que objetos y conversaciones del entorno más inmediato adquieren el peso y la ambigüedad de lo simbólico o de lo onírico. Payal Kapadia traza un retrato de dos soledades encontradas sirviéndose de una puesta en escena hipnótica, en la que cada imagen alberga un poso de historias apenas enunciadas. Como en los lienzos de la clásica artista bengalí Arpita Singh, algunos citados expresamente en el filme, Afternoon Clouds ahonda en la belleza y la melancolía que anidan en nuestro universo cotidiano. GABRIEL DOMÉNECH

Sakhisona
Prantik Basu, India, 2017 (corto)

Cerca de Mogulmari, en el sur de Bengala del Oeste (India) existe una montaña a la que llaman Sakhisona. Todavía hoy músicos locales siguen cantando historias sobre ella. Una reciente excavación descubre los restos de un monasterio, así como objetos del siglo VI. La película muestra esos objetos desenterrados y revive las historias y el folklore.

De todas las reflexiones en torno al pasado, la tradición o las raíces que a lo largo de esta edición de FILMADRID tendremos la ocasión de contemplar, quizás sea Sakhisona la que más enérgicamente combine la recreación de narraciones y formas pretéritas con el empuje y la osadía de actuales modos experimentales. Tendiendo un puente entre épocas, subrayado por las imágenes de yacimientos arqueológicos en los que se recuperan fragmentos de civilizaciones anteriores, el relato nos devuelve las esquirlas de un universo mítico, preservado en toda su fuerza, fascinación y misterio gracias a un exquisito trabajo de planificación y montaje. Amores desgraciados, embrujos, enfrentamientos con perversas deidades y apoteosis se suceden en un marco en el que el voluptuoso y enigmático medio natural deviene en personaje por derecho propio. Sakhisona es la demostración de que reivindicar el pasado y su folklore no tiene por qué asociarse al conservadurismo estético o a la nostalgia más trivial. GABRIEL DOMÉNECH

Sección Vanguardias

On Generation and Corruption
Takashi Makino, Japón, 2017 (corto)

Tomando su título de un tratado de Aristóteles, la última película de Takashi Makino es una obra abstracta impulsada por la lucha entre la luz y la oscuridad. La película, completamente compuesta por imágenes superpuestas del paisaje de Tokyo, toma su ritmo de los ciclos repetitivos que son los pilares de la vida y la civilización. Mientras la luz emerge del caos, la música ambient dron de Jim O’Rourke fija el tono para lo que se avecina. JULIAN ROSS

Highview
Simon Liu, Hong Kong/Reino Unido/Estados Unidos, 2017 (corto)

Rollos de celuloide defectuoso se convierten en manos del talentoso Simon Liu en un pozo de memorias infinitas y armónicas. Un lugar es todos los lugares. Nuestras memorias han quedado plasmadas en los fotogramas pero, al final, el soplo de vida está al arrancar el proyector. O, en este caso, cuatro proyectores a la vez. FERNANDO VÍLCHEZ

Ten Mornings Ten Evenings and One Horizon
Tomonari Nishikawa, Japón, 2016 (corto)

Durante diez amaneceres y diez atardeceres, Nishikawa filmó los puentes que unen las dos orillas del río japonés Yahagi River. Empleando máscaras y distintas rondas de exposición, el cineasta consigue que en cada fotograma experimentemos un degradado temporal, como si también el celuloide pudiera despertarse y acostarse cada día. ANDREA MORÁN FERRÉS

FOCO: Comedia y absurdo en el cine iraní

A Dragon Arrives!
Ejhdeha Vared Mishavad!
Mani Haghighi, Irán, 2016

Todo empezó el 23 de enero de 1965, el día después de que disparasen al primer ministro iraní ante las puertas del Parlamento. El detective Hafizi tiene la orden de investigar el sospechoso suicidio de un prisionero político en la lejana isla de Qeshm, en el Golfo Pérsico. En un barco abandonado cerca de un viejo cementerio en el desierto, Hafizi se topará con un misterio aún mayor.

Para comprender la realidad es necesario oxigenarse con descargas de fantasía. Eso nos indica Mani Haghighi en su magistral comedia de tintes absurdos A Dragon Arrives!, gloriosa culminación de su estilo delirante e imprevisible. La acción se sitúa en una isla del Golfo Pérsico en los tiempos del Shah. Un detective se desplaza hasta allí acompañado por un geólogo y un ingeniero de sonido para investigar el suicidio de un preso político. Los tres hombres llegados de Teherán colisionan con las tradiciones del Irán profundo, provocando la furia de la tierra y dando paso a lo sobrenatural. Haghighi compone un apasionante pastiche de géneros fusionando el film noir de serie B, la ciencia ficción y el documental, tiñendo el conjunto con humor surrealista. A Dragon Arrives! habla sobre la confusión que se vivía en el Irán de mediados de los 60. Un país cuya pose occidental escondía un clima político altamente represivo que estaba abocado a estallar. JAVIER H. ESTRADA

Abadan
Mani Haghighi, Irán, 2003

Amir siempre ha deseado viajar a Abadan y ahora, en su vejez, quiere materializar su deseo, pero antes de hacerlo debe entregar un paquete a un amigo. En el proceso, desaparece.

El tema de las desapariciones ha estado presente en el cine de Mani Haghighi desde los comienzos de su obra de ficción, donde se inserta Abadan. Este es el nombre de una ciudad y puerto petrolero del sur de Irán. El abuelo del director, Ebrahim Golestan, vivió en este lugar por algún tiempo y la madre de Haghighi, Lili Golestan, traductora y propietaria de una galería de arte, creció allí. Durante la guerra contra Irak, Abadan fue destruido debido a su ubicación clave dentro de Irán. El viejo emir quiere viajar hasta allí, pero desaparece.

Uno podría decir que Abadan es una película pequeña, casi agazapada, sucia, gris sobre gris y brutalmente claustrofóbica. Un film de realismo social con aspectos de melodrama sobre la clase media. Los pequeños apartamentos siempre parecen requerir primeros planos, al igual que los patios traseros y los caminos secretos entre barrancos que a menudo resultan ser basureros. Pero, aun así, comparte una característica con otros trabajos de Haghighi más espectaculares: la voluntad de arriesgarse por una ruptura estética. OLAF MÖLLER

Atomic Heart
Madar-e ghalb atomi
Ali Ahmadzade, Irán, 2014

Al volver de una fiesta salvaje, Arineh y Nobahar causan un accidente de coche. Un misterioso desconocido, llamado Toofan, les ofrece pagar los costes del siniestro. No será la última vez que crucen sus caminos en el curso de la noche.

Posiblemente el retrato más lúcido y afilado de la tétrica era Ahmadineyad, Atomic Heart es sin duda una de las cimas de la comedia absurda iraní. El segundo largometraje de Ali Ahmadzadeh arranca con la huida de dos mujeres jóvenes de una excéntrica y desmadrada fiesta a las afueras de Teherán. En su regreso a casa, a lo largo de una noche eterna, se toparán con las barreras de una nación convertida en una trampa para los ciudadanos que se niegan a plegarse al autoritarismo moral y legal reinante. Atomic Heart nos expone ante innumerables realidades silenciadas por las autoridades persas y que Occidente –en su clásico reduccionismo mediático– prefiere no escuchar: de la paranoia al chantaje, pero también del hedonismo al idealismo más enérgico e genuino. Esta mueca desesperada, delirante y extremadamente divertida refleja como ninguna otra el furioso sentir de la juventud iraní. Y en su escena cumbre llega la aparición diabólica de una infausta figura política que todos conocéis, pero cuya identidad no desvelaré… JAVIER H. ESTRADA

Fish & Cat
Mahi va gorbeh
Shahram Mokri, Irán, 2013

Un grupo de estudiantes viaja a la zona del Mar Caspio para participar en un concurso de vuelo de cometas durante el solsticio de invierno. Junto a su campamento hay una pequeña tienda ocupada por tres cocineros que trabajan en un restaurante cercano.

¿Por qué esta joya iraní ha pasado levemente desapercibida en vez de haberse convertido en un clásico contemporáneo de culto? Difícil saberlo. Elementos para capturar toda nuestra atención los tiene. Un grupo de adolescentes que acampan alrededor de un lago y sometidos a extrañas fuerzas del mal. La película de Shahram Mokri parte de códigos reconocibles de terror para darnos un clímax de surrealismo puro, gracias a una precisa mixtura de géneros que va del thriller intenso al absurdo más inquietante, rozando por momentos la película de terror. Película, además, compuesta por un único plano-secuencia de 134 minutos, sin ningún efecto digital, donde lo aplaudible no es el mero virtuosismo (realizado con exquisitez) sino el abrazar una reflexión filosófica de ecos heideggerianos. Es que Fish & Cat es una película sobre el tiempo. Y sobre el espacio. Concretamente, sobre un país. Sobre ese encuentro salvaje y casi caníbal entre dos generaciones que conviven en una Irán irreconciliable. Un conflicto que solo se resolverá afilando los cuchillos. FERNANDO VÍLCHEZ

Men at Work
Kargaran mashgoul-e karand
Mani Haghighi, Irán, 2006

Cuatro hombres en una excursión de esquí encuentran una gran roca situada precariamente al borde de un precipicio. El grupo decide empujarla, pero descubren que la tarea es más difícil de lo que pensaban.

Lo que ocurre ya es suficientemente extraño: en esta película cuatro hombres en una carretera de montaña tratan por todos los medios de mover una piedra gigantesca. Junto a Modest Reception, Men at work es una de los títulos más conocidos en la filmografía de Mani Haghighi. Aquí el director cultiva cierta austeridad artística, a veces observadora y partícipe, otras veces modesta y poco llamativa. Parece que nada debería interponerse en nuestro camino a la hora de observar la locura que en Men at work se desarrolla de manera ascendente, lenta pero firme. Así, la película termina asemejándose a una combinación inesperadamente armoniosa y adecuada entre Beckett y el teatro popular. OLAF MÖLLER

Modest Reception
Paziraie sadeh
Mani Haghighi, Irán, 2012

Un hombre y una mujer de la ciudad conducen a través de una remota región montañosa. Reparten bolsas de dinero a los habitantes pobres del lugar a cambio de que estos accedan a extravagantes peticiones que la pareja les hace.

En Modest Reception, una mujer y un hombre recorren las calles distribuyendo grandes sumas de dinero, mientras humillan, de manera cada vez más repugnante, a aquellos a quienes ofrecen las bolsas de plástico llenas de billetes. Se podría decir que estamos ante una mezcla tóxica de Sartre y Jodorowsky.

El peso del film recae en los actores y eso incluye al propio Haghighi, que, como un psicópata no muy amable pero sí muy seductor, ofrece una hazaña interpretativa sin paragón: se ríe, grita, ruge y, una y otra vez, contempla el paisaje con una mirada inescrutable. Uno se pregunta por qué se habrá elegido a sí mismo para este papel de un tonto histérico y siniestro que se divierte poniendo a prueba la moral de la gente con crueles juegos de poder. OLAF MÖLLER

Mum’s Guest
Mehmān-e Māmān
Dariush Mehrjui, Irán, 2004

La madre de una familia pobre tiene invitados para cenar. Sin embargo, no sabe cómo organizar una velada decente con su limitada economía. Los diferentes personajes de la familia, así como los vecinos, trabajarán en equipo para que la madre pueda quedar bien delante de su invitado.

Mum’s Guest (Mehman-e maman, 2004) es una vuelta de Mehryui a contar la historia de un vecindario casi 20 años después de The Tenants (Eyareh neshinha, 1986). En esta clave podemos ver las diferencias entre ambas películas: la casa ahora no es vertical, sino horizontal, y los vecinos no son de clase media, sino de clase baja. Pero las peleas y disputas a lo slapstick siguen siendo fruto de una situación absurda. Aunque aquí los vecinos son más propensos para ser solidarios: a una madre de familia, que sufre como el resto del vecindario una pobreza aguda, le llega una visita inesperada de su sobrino recién casado. Qué ofrecerles de cena se convierte en un gran problema para todos los vecinos, que al cabo de poco tiempo olvidan las diferencias y conflictos para intentar entre todos ocultar el desagradable rostro de la pobreza. La película nos traslada la visión crítica de sus creadores, y nos ofrece una agradable apología de la solidaridad, este olvidado—y todavía posible—sentido humano. FARSHAD ZAHEDI

The Tenants
Ejāre-nešinhā
Dariush Mehrjui, Irán, 1986

Considerada la mejor comedia iraní de los años ochenta, The Tenants se centra en dos hermanos que se disputan una casa en la ciudad de Teherán. Solo tras una serie de peripecias con los inquilinos del edificio, serán capaces de solucionar sus diferencias.

Nadie imaginaba que en aquellos años ochenta, en el medio de una guerra devastadora, The Tenants (Eyareh neshinha, 1986) una comedia burlesca del ritmo acelerado se convirtiera en la película de mayor éxito de taquilla en la historia del cine iraní hasta entonces. La película es el primer largometraje de Dariush Mehryui después de una larga ausencia en las pantallas. Cuenta la historia de un edificio solitario, que tantas veces ha sido motivo de diferentes géneros en el cine, pero aquí se convierte en un escenario de peleas y disputas absurdas de un vecindario de clase media. La situación no es solo absurda, sino tal y como el propio director denomina es estúpida Yafang, para crear un auténtico slapstick en el que todos los personajes se involucran en un problema estructural del que ni siquiera tienen un claro conocimiento. Una simple parodia, o un film metafórico, la película sigue siendo tan fresca como entonces y abre un gran abanico de interpretaciones allá donde la exhiben. FARSHAD ZAHEDI

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